La tecnología plantea todo tipo de problemas espinosos, precisamente los favoritos de los filósofos
Hace diez años, cuando la revolución de la IA empezaba a cobrar impulso, a los estudiantes de artes y humanidades se les decía que, si ... querían aumentar sus posibilidades de encontrar trabajo, debían «aprender a programar». Quizá aquel fuera un mal consejo, pues hoy son los programadores quienes temen que la IA les arrebate el empleo.