Cuando pensábamos que habíamos superado el fenómeno de que solo los ricos podían dedicarse a la vida contemplativa, un estudio de la Universidad de Cambridge nos demuestra que no es así
Dedicarse a escribir, a pintar, a crear esculturas o a reflexionar de un modo filosófico sobre el origen de la existencia ha sido, desde tiempos ... muy remotos, un lujo al alcance de muy pocos. Cuando pensábamos que esa limitación había quedado atrás, la Universidad de Cambridge acaba de demostrar que no es así. La presión social y familiar aleja a los alumnos de familias humildes de las carreras creativas.