Durante una semana, La Marazuela dejó de ser únicamente un polideportivo para convertirse en el hogar provisional de cientos de personas evacuadas por los incendios de Madrid y Ávila. La entrevista con José de la Uz (PP) se celebró el miércoles 29 de julio, cuando el alcalde llevaba varios días acompañando a los afectados. Entre catres improvisados, comida donada y voluntarios, el regidor recuerda las historias personales que pusieron rostro a la tragedia, pero también la solidaridad de una ciudad que, asegura, respondió como una sola comunidad.Seguir leyendo....
Durante una semana, La Marazuela dejó de ser únicamente un polideportivo para convertirse en el hogar provisional de cientos de personas evacuadas por los incendios de Madrid y Ávila. La entrevista con José de la Uz (PP) se celebró el miércoles 29 de julio, cuando el alcalde llevaba varios días acompañando a los afectados. Entre catres improvisados, comida donada y voluntarios, el regidor recuerda las historias personales que pusieron rostro a la tragedia, pero también la solidaridad de una ciudad que, asegura, respondió como una sola comunidad.
Alcalde desde 2015, De la Uz sostiene que estos once años han pasado "volando". Habla de vivienda, transporte y del futuro de Las Rozas, recuerda la educación recibida de su padre guardia civil y reconoce que todavía no sabe qué hará cuando abandone el Ayuntamiento. Tampoco consigue desconectar en vacaciones y, cuando sale a correr, continúa llamando a su equipo si se le ocurre alguna idea.
P. Esta entrevista tiene lugar en La Marazuela, convertida estos días en hogar provisional para cientos de evacuados. ¿Qué ha visto aquí que no va a olvidar?
R. Como ocurre en todas las crisis, ha aflorado una generosidad enorme. Los voluntarios y los vecinos de Las Rozas se han volcado masivamente. También me quedo con la ternura y las emociones de las más de 300 personas que han estado alojadas aquí al mismo tiempo. Todo el equipo ha tratado de distraerlas y de hacerles más llevaderos unos días muy pesados, marcados por la espera hora tras hora. Y, por supuesto, con el esfuerzo de todos los profesionales que trabajaban para acabar cuanto antes con los incendios.
P. ¿Hay algún momento concreto que se haya llevado especialmente consigo?
R. Hemos pasado muchísimas horas con los afectados porque prácticamente hemos vivido aquí con ellos. Recuerdo a una voluntaria que consiguió una tarta para una niña que cumplía 16 años y cómo todos le cantamos el cumpleaños feliz. Ese cumpleaños no lo olvidará nunca y, dentro de unos días tan duros, al menos se llevará también un recuerdo bonito.
También recuerdo especialmente la visita de Luis de la Fuente. Los niños no sabían que iba a venir. Estaban jugando en la biblioteca cuando abrió la puerta y entró. Empezaron a gritar: «¡No puede ser!». Les cambió por completo el ánimo durante aquellas horas.
P. Tiene 30 segundos para convencer a alguien de que venga a vivir a Las Rozas.
R. Las Rozas es una ciudad de alrededor de 100.000 habitantes sin un solo semáforo y donde no hay zona verde ni zona azul. Es la segunda ciudad de España con mayor esperanza de vida, más de la mitad de su territorio es verde y la naturaleza se introduce dentro de la propia ciudad.
Tenemos colegios buenísimos, un ecosistema empresarial y emprendedor potentísimo y somos uno de los municipios con menos paro de España. Hay oportunidades para invertir, vivir, trabajar y disfrutar de actividades culturales, deportivas y feriales. Así que no vengáis, por favor.

El regidor roceño junto al polideportivo que acogió a los afectados por los incendios. / Alba Vigaray
P. ¿Qué es lo mejor de la ciudad?
R. Su ecosistema de familias, su comunidad educativa, empresarial, emprendedora y asociativa. Todos esos colectivos se coordinan cuando hay una emergencia y viven y disfrutan de la ciudad. Las Rozas es muy dispersa y sus zonas son diferentes entre sí, pero también es una ciudad muy conectada, cohesionada y orgullosa de sí misma.
P. ¿Y cuál es ahora su principal reto?
R. Queremos que nuestros hijos y nuestros nietos puedan quedarse a vivir aquí. Ese es uno de los grandes retos que tenemos. A finales de año estará terminada una nueva promoción de alquiler protegido, con viviendas de una o dos habitaciones para jóvenes que comienzan a vivir solos o en pareja. Esperamos empezar a entregarlas entre noviembre y diciembre. Además, tenemos otras 156 viviendas ya adjudicadas para comenzar su construcción.
Todo eso representa un pequeño parche. Las Rozas tiene suelo que siempre ha sido urbanizable, aunque nunca llegó a desarrollarse. Queremos ordenar ese crecimiento, mantener una densidad similar a la actual y poner en marcha un modelo para las próximas décadas. El desarrollo permitirá construir más de 3.100 viviendas sin recalificar terrenos protegidos.
P. ¿Qué proyecto de los que tienen en marcha le hace más ilusión?
R. Las Rozas Innova, nuestra Empresa Municipal de Innovación y Desarrollo Tecnológico, es el proyecto que pusimos en marcha en 2020 y que me hace especial ilusión por la capacidad que ha desarrollado la empresa para atraer e implantar tecnología e innovación a la ciudad, conectarla con Europa y atraer talento, proyectos y empresas. O, lo que es lo mismo, traer oportunidades y calidad de vida a Las Rozas
P. ¿Se puede vivir bien en Las Rozas sin depender del coche?
R. La zona oeste tiene unas características particulares. Quien viene a vivir aquí sabe que encontrará zonas más apartadas. Yo vivo en Las Matas, que es un lugar maravilloso, pero las distancias existen. También hemos avanzado mucho en el transporte público. Hablamos permanentemente con el Consorcio Regional de Transportes, hemos puesto en marcha nuevas líneas urbanas e interurbanas, ya existe la línea 2 y está proyectada una línea 3 dentro del nuevo mapa concesional. Además, tenemos tres estaciones de Cercanías.
P. Se crio en un acuartelamiento de la Guardia Civil. ¿Qué queda de aquella infancia en su forma de entender el servicio público?
R. "El honor es mi divisa". Recuerdo a mi padre como una de las personas que más me han marcado. Vino a Madrid con otros dos compañeros para poner en marcha el laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil cuando prácticamente no existía.
Lo veía trabajar a destajo, viajar a otros países para ayudar a montar laboratorios y explicar técnicas de investigación que entonces eran completamente novedosas. Hablamos casi del Pleistoceno de la investigación criminal. De él aprendí el amor a España, la responsabilidad, la disciplina, el servicio y el sacrificio. Aunque yo era bastante más indisciplinado que él.
P. También fue monitor scout y trabajó como mozo de almacén, camarero y profesor particular. ¿Cuál de esas experiencias lo marcó más?
R. Todas me han curtido. Aquella campaña de Navidad cargando cajas en un almacén, cuando llegaba a casa completamente destrozado, me permitió entender cómo trabaja y vive muchísima gente. También pasé tres meses como camarero en Inglaterra, sin ningún español cerca y durmiendo en una habitación de dos metros cuadrados. Fue una experiencia espartana.
Todo eso te moldea. Aprendes el valor del sacrificio, la distancia y la satisfacción de cumplir un objetivo. Lo que vas viviendo construye tu manera de ver el mundo y tienes que intentar sacar lo mejor de cada experiencia.

José de la Uz, alcalde de Las Rozas los últimos 11 años. / Alba Vigaray / t
P. Lleva once años como alcalde. ¿Han pasado rápido?
R. Volando. Hablo con vecinos jóvenes a los que les digo: "Te conozco desde que tenía seis años". He estado en sus graduaciones, en sus fiestas de Navidad y en sus torneos deportivos. He compartido muchísimas cosas con las asociaciones y también hemos perdido a mucha gente durante estos años, lo que ha sido una pena terrible. He vivido tanto y con tanta intensidad junto a la población roceña que estos once años han pasado volando, aunque ha sido muchísimo lo que hemos vivido juntos.
P. ¿Qué le ha dado la Alcaldía y qué le ha quitado?
R. Prefiero quedarme con todo lo positivo que me ha dado. La responsabilidad de liderar una ciudad, poner en marcha proyectos y conocer a personas maravillosas. También me ha enseñado a superar junto al equipo todas las crisis que hemos vivido: los incendios, las danas, Filomena o la pandemia, que evidentemente nos marcó. Te aporta aguante, constancia y una gran capacidad de trabajo.
Es una enorme responsabilidad, pero también te mantiene en contacto permanente con la gente. Esa relación constituye una fuente de riqueza personal que te ayuda a crecer. Me llevo muchísimo cariño de los vecinos.
P. ¿Qué hará cuando deje de ser alcalde?
R. No puedo decir "de este agua no beberé". Esa frase me encanta porque la vida me ha llevado hasta ahora donde le ha dado la gana. Ser alcalde no estaba previsto. En 2015 yo era el número dos de la lista y aquí sigo once años después. Creo que hay que disfrutar de cada etapa, ofrecer tu mejor versión y hacer bien las cosas. La vida ya irá abriendo otros retos.
Podría continuar en política o regresar a la empresa privada, algo que también me encantaría. Ahora mismo todavía tenemos muchos proyectos en Las Rozas y estoy completamente concentrado en ellos.
P. ¿Hay algún adversario político con el que se tomaría un café sin hablar de política?
R. Me he tomado cafés con concejales de otros grupos y hemos hablado de los problemas de la ciudad, pero también de nuestras familias y de nuestras vidas. La política municipal es diferente. Como sucede en cualquier familia, tenemos opiniones distintas sobre los asuntos que aparecen encima de la mesa. Uno propone una solución y otro plantea una diferente, pero eso no tiene que convertir la relación en algo cainita.
Yo creo en ese tipo de política. Podemos discrepar sobre cómo arreglar un problema y, al mismo tiempo, preguntarnos cómo están nuestras familias o comentar cualquier otra cosa tomando un café.
P. Si Pedro Sánchez visitara Las Rozas, ¿qué sería lo primero que le pediría?
R. Que cierre y termine la M-50. No se entiende que dos polos económicos tan potentes como el norte y el oeste de Madrid continúen sin estar conectados. Existen soluciones técnicas que permitirían completar esa infraestructura y estamos hablando de una competencia estatal. No se puede mantener indefinidamente este bloqueo.
P. ¿Hay algún asunto en el que discrepe completamente con Isabel Díaz Ayuso?
R. No. Somos de la misma quinta y comenzamos prácticamente al mismo tiempo. Recuerdo perfectamente cuándo la conocí, cuando los dos éramos nuevos en nuestras responsabilidades. Creo que lo está teniendo muy complicado y que está liderando la defensa de las libertades de los madrileños y de Madrid. La región está siendo atacada sin necesidad y considero que ella está respondiendo en muchos frentes. Cuenta con todo mi apoyo y también con el mío personalmente.
P. ¿Es capaz de desconectar durante las vacaciones?
R. Mentalmente, jamás. Sé que no está bien. Alguien estará leyendo esto y pensará: «Fatal, tienes que desconectar», porque efectivamente necesitas refrescar la cabeza. Pero no puedo evitar mantener un ojo puesto aquí cuando estoy fuera. Suelo ir y venir. Físicamente necesito descansar, pero mentalmente me resulta muy complicado. Es algo que debería mejorar.
P. ¿Playa, montaña o quedarse corriendo por la Dehesa de Navalcarbón?
R. ¿Puedo elegir correr y playa? Me encanta correr con calor. Es algo que mi equipo no entiende. En invierno me cuesta bastante más, pero disfruto sudando la camiseta, literalmente.
P. ¿Correr le permite desconectar?
R. Me oxigena y me ayuda a pensar. Hay personas a las que las ideas les llegan en la ducha; a mí muchas veces me llegan corriendo. Mi equipo puede acreditarlo porque en ocasiones los llamo por teléfono mientras corro, muy despacio, porque me he acordado de algo y necesito soltarlo. Suelo hacer entre cinco y diez kilómetros. Con el cuerpo que tengo ahora voy al trote cochinero, pero sigo saliendo.
P. ¿Qué libro se llevaría a la playa?
R. Javier Castillo y Joël Dicker son dos clásicos que me suelen regalar. También acabo de terminar la trilogía de Santiago Posteguillo sobre Julio César y estoy esperando como agua de mayo la cuarta entrega. Me han fascinado esos libros.
P. ¿Y qué serie está viendo?
R. Me gusta mucho From y estoy esperando las nuevas temporadas de varias series. Es una vergüenza, pero todavía tengo pendiente la quinta temporada de Stranger Things.
P. Un recuerdo de verano.
R. Salou, con mi familia y con la pandilla de allí.