El especialista explica por qué el miedo a no dormir, las preocupaciones y determinados hábitos se convierten en un problema
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Hay noches en las que dormir parece una misión imposible. Se mira el reloj, se calcula cuánto queda para levantarse y, cuanto más se intenta conciliar el sueño, más difícil parece conseguirlo. Para Rafael Santandreu, psicólogo y autor del libro Dormir cuando no puedes dormir, buena parte del problema puede estar precisamente en esa presión por dormir.
El experto abordó esta cuestión en una entrevista en ‘Poniendo las Calles’, el programa de COPE presentado por Carlos Moreno. Su diagnóstico parte de una afirmación que llama especialmente la atención: "El 80% del insomnio que tiene la gente es por causas psicológicas; solo un 20% tiene causas fisiológicas".
Santandreu explica que existen diferentes patrones de insomnio y que, en algunos casos, el problema comienza cuando una persona empieza a tener miedo a no dormir. Después de varias noches malas, llega la hora de acostarse y aparece la preocupación por volver a pasar otra noche en blanco.
Ese temor puede convertirse en un círculo difícil de romper. Se intenta dormir a toda costa, se vigila el reloj y se piensa en las consecuencias que tendrá el cansancio al día siguiente. Y precisamente esa presión puede mantener despierta a la persona.
La técnica para perder el miedo a no dormirPara este primer patrón, Santandreu plantea una estrategia paradójica: dejar de tener miedo a pasar una mala noche. La propuesta consiste en programar una noche a la semana en la que la persona se acueste sin la obligación de quedarse dormida.
En lugar de luchar contra el insomnio, se trata de asumirlo. Puede permanecer en la cama leyendo o escuchando la radio y afrontar esa noche como si no fuera necesario conseguir ocho horas de sueño. "En cuanto las personas le pierden el miedo a no dormir, ese insomnio desaparece y empiezan a dormir superbién otra vez", ha afirmado el psicólogo.
En su planteamiento también considera importante mantener la rutina habitual al día siguiente. Es decir, no compensar una mala noche quedándose en la cama durante horas, durmiendo hasta tarde o modificando por completo los horarios. La idea es que el sueño vuelva a recuperar su carácter natural y deje de convertirse en una obligación.
Cuando el cerebro se acostumbra a dormir ligeroOtro de los casos que explica Santandreu está relacionado con los despertares durante la noche. Puede ocurrir después de periodos en los que el descanso se ha visto interrumpido de forma habitual.
El psicólogo sostiene que, después de un tiempo durmiendo de manera ligera y con interrupciones, el cerebro puede terminar acostumbrándose a ese patrón. "Si durante un tiempo no duermes bien y te acostumbras a dormir con interrupciones, el cerebro se queda con este patrón", explica.
Su propuesta pasa por reentrenar el sueño, aumentando la presión de sueño y modificando determinados hábitos para favorecer que el descanso vuelva a producirse de una manera más natural.
También cuestiona la higiene del sueñoUno de los planteamientos más llamativos de Santandreu tiene que ver con la conocida higiene del sueño. Horarios regulares, evitar estimulantes o limitar las pantallas antes de acostarse forman parte de las recomendaciones habituales para favorecer el descanso.
Sin embargo, el psicólogo considera que insistir demasiado en estas normas puede aumentar la presión en determinadas personas con insomnio. Su argumento es que muchos pacientes ya cumplen buena parte de esas recomendaciones y, aun así, continúan sin dormir.
Para explicarlo utiliza una comparación con algo tan cotidiano como lavarse las manos: mantener una buena higiene es saludable, pero no necesariamente resuelve el problema de fondo cuando la dificultad está en los pensamientos y en la presión por dormir.
Qué ocurre con los somníferosSantandreu también mantiene una posición crítica respecto al uso de fármacos para dormir. Defiende que pueden actuar como una solución puntual, pero considera que no resuelven aquello que mantiene el problema cuando el origen está relacionado con los pensamientos y el miedo a no descansar.
El psicólogo se refiere además a estudios que, según explica, apuntan a que los somníferos apenas aumentarían en unos diez minutos el tiempo de sueño a largo plazo. La comparación que plantea es con los medicamentos utilizados frente a la obesidad: pueden formar parte del tratamiento, pero no sustituyen los cambios de hábitos. Su propuesta pasa por trabajar sobre la propia relación con el sueño y dejar de convertir cada noche en un examen que hay que aprobar.
Un método para recuperar el sueño naturalLas propuestas de Santandreu no se dirigen únicamente a quienes llevan décadas sufriendo insomnio. El psicólogo plantea su método también para personas que quieren mejorar la calidad de su descanso.
La idea central de su trabajo es entender qué ocurre en la mente cuando aparece el miedo a no dormir y trabajar sobre esos pensamientos para recuperar progresivamente el sueño natural. Su libro Dormir cuando no puedes dormir desarrolla esta perspectiva, basada en la relación entre pensamientos, miedo al insomnio y hábitos adquiridos. Para Santandreu, en muchos casos, la batalla contra el insomnio comienza precisamente cuando se deja de luchar contra el sueño.