Más de un mes después de los acontecimientos en Ceuta, que desembocaron en una crisis migratoria los días 30 y 31 de julio, con la entrada de decenas de miles de personas desde Marruecos, la ciudad autónoma continúa tratando de recuperar la normalidad. La llegada masiva desbordó temporalmente los recursos de acogida, obligó a habilitar instalaciones de emergencia y abrió un intenso debate político sobre la gestión de la frontera.