El radiofísico y físico médico Óscar Pera, coordinador de la Unidad de Innovación 3D del Hospital del Mar, explica en EL PERIÓDICO la envergadura de la nueva fábrica 3D de productos sanitarios el 3D Lab Mar-Clínic, que echará a andar gracias a una alianza entre el Mar, el Hospital Clínic y el Consorci de la Zona Franca de Barcelona (CZFB).Seguir leyendo....
El radiofísico y físico médico Óscar Pera, coordinador de la Unidad de Innovación 3D del Hospital del Mar, explica en EL PERIÓDICO la envergadura de la nueva fábrica 3D de productos sanitarios –el 3D Lab Mar-Clínic–, que echará a andar gracias a una alianza entre el Mar, el Hospital Clínic y el Consorci de la Zona Franca de Barcelona (CZFB).
¿En qué consiste este proyecto?
La tecnología 3D forma parte de lo que conocemos como industria 4.0 y es una de las grandes innovaciones que están llegando a toda la sociedad y, por supuesto, también al sector sanitario. Dentro del ámbito sanitario, cada hospital ha ido creando pequeñas unidades 3D que posteriormente han crecido. Hospitales como Sant Joan de Déu o el Parc Taulí, por ejemplo, llevan muchos años trabajando en este ámbito. Son unidades 3D que fundamentalmente prestan servicio dentro de su propio hospital.
Pero el proyecto de ahora es más grande.
Exacto. Hasta ahora no había habido una iniciativa con una visión más amplia que no solo diera servicio a las necesidades internas de un hospital, sino que permitiera unir esfuerzos y compartir recursos. Desde el Hospital del Mar surgió la oportunidad de colaborar con la Zona Franca y, a partir de ahí, buscamos un socio: el Hospital Clínic, con el que siempre hemos mantenido una muy buena relación. De esta forma, dos grandes hospitales de Barcelona unen sus recursos con los de la Zona Franca para ofrecer este servicio.
"Hay un amplio grupo de hospitales de tamaño intermedio a los que les resulta difícil acceder a estas tecnologías"
¿Habrás más centros?
Es una iniciativa abierta. Nosotros hemos puesto la primera piedra, pero detrás pueden incorporarse muchos más centros. Hay hospitales que ya cuentan con sus propios recursos, pero existe un amplio grupo de hospitales de tamaño intermedio a los que les resulta difícil acceder a estas tecnologías, porque requieren ingenieros, espacios, equipamiento y conocimiento especializado. Esos hospitales, no solo de Barcelona sino de toda Catalunya, también podrán colaborar y acceder a estos recursos.
¿Este proyecto es una impresora 3D?
No. Lo que vamos a crear es una unidad de impresión 3D. Aquí ya existen impresoras y una parte de lo que nos aporta la Zona Franca es precisamente el acceso a esa tecnología. Una impresora, al final, es una máquina que puedes adquirir. La verdadera dificultad está en el 'know-how', en saber desarrollar todo el proceso que va desde disponer de una impresora hasta conseguir una pieza de uso clínico que pueda ayudar, por ejemplo, durante una intervención quirúrgica.
¿Y qué es exactamente una unidad de impresión 3D?
Esta unidad estará formada por ingenieros y profesionales especializados en este ámbito, normalmente ingenieros biomédicos. Pero, también, por profesionales clínicos: traumatólogos, radiólogos y especialistas de diferentes áreas. Lo importante es que puedan trabajar conjuntamente para diseñar y fabricar estas piezas. La clave está precisamente en las piezas, porque estamos hablando de productos sanitarios. Esa es una de las principales dificultades: no estás imprimiendo un juguete, sino un producto que se utilizará en el ámbito sanitario.
"Aquí se harán guías quirúrgicas que permitirán al cirujano saber exactamente por dónde deben realizar los cortes de huesos"
¿Puedes poner algún ejemplo?
Por ejemplo, aquí se harán guías quirúrgicas. Imaginemos a un traumatólogo que tiene que operar y realizar un corte en un fémur. Durante la intervención, tiene que determinar exactamente por dónde debe cortar. Con esta tecnología podemos fabricar previamente una guía personalizada que el cirujano coloca físicamente sobre el hueso y que le indica exactamente por dónde debe realizar el corte. Esto permite reducir riesgos durante la operación y también disminuir el tiempo de quirófano, lo que a su vez supone una reducción de costes.
Por tanto, esta unidad va mucho más allá de tener una impresora 3D.
Exactamente. La impresora 3D es simplemente el 'hardware'. Es como comprar ordenadores. De hecho, las impresoras ya las tenemos. Lo complejo es establecer todo el procedimiento. En él intervienen muchos profesionales y, además, existe una normativa muy estricta. Por eso, ser capaces de producir internamente este tipo de guías y productos sanitarios es algo complejo para un hospital.
¿Hasta ahora cómo se hacía? ¿Se externalizaba?
Sí. Esta tecnología ya se utiliza, pero normalmente se externaliza. Las piezas se encargan a distintas empresas especializadas. El problema es que, debido al coste que supone encargar estas guías a una empresa externa, un hospital público puede permitirse, por ejemplo, fabricar diez al año. Lo que queremos hacer ahora es abrir esta tecnología a muchas más patologías y a muchos más profesionales.
"Queremos hacer ahora es abrir esta tecnología a muchas más patologías y a muchos más profesionales"
¿Y se fabricarán desde el propio sistema público?
Sí. Lo haremos internamente, con profesionales propios. Eso hace que el coste añadido sea mucho menor. De hecho, puede acabar suponiendo un ahorro, porque lo que inviertes en esta tecnología puedes recuperarlo mediante la reducción de otros costes, como el tiempo de quirófano.
¿Qué puede aportar la tecnología 3D a la medicina?
Tiene aplicaciones en prácticamente todas las áreas y servicios del sector sanitario. Hay ámbitos, como el quirúrgico, donde el impacto es muy directo. Se pueden fabricar prótesis, incluso prótesis de titanio, o producir las guías quirúrgicas de las que hablábamos. Pero las aplicaciones van mucho más allá de la cirugía. Por ejemplo, en oncología se pueden fabricar biomodelos que permitan explicar a un paciente dónde está situado su tumor, cómo es su enfermedad o cómo se realizará una determinada intervención. También tiene aplicaciones en docencia. Disponer de estos modelos permite formar a residentes o estudiantes de Medicina de una manera mucho más práctica. Ya no están únicamente observando una imagen en una pantalla, sino que pueden tocar físicamente una reproducción de la anatomía.
"Los objetos que aquí se pueden fabricar muchas veces no existen comercialmente o los pacientes no pueden acceder a ellos por su precio"
¿Qué más?
También podemos imprimir productos de apoyo adaptados a las necesidades concretas de un paciente. Pensemos en una persona que ha sufrido un ictus y tiene dificultades para abrocharse los botones de una camisa. Se pueden fabricar pequeñas piezas que le ayuden a hacerlo. Muchas veces son objetos que no existen comercialmente o a los que determinados pacientes no pueden acceder por su precio. Producirlos desde el hospital puede tener un coste bajísimo; en algunos casos, de apenas unos céntimos. Y, sin embargo, pueden aportar una enorme autonomía al paciente. No se trata únicamente de que pueda abrocharse solo una camisa, sino de que gane independencia en su día a día.
Muchas veces no somos conscientes de que en un hospital, además de médicos y enfermeras, también trabajan ingenieros y otros perfiles técnicos.
Sí, y cada vez hay más. Yo soy físico, pero cada vez encontramos más profesionales procedentes de otras disciplinas porque el sector sanitario está cada vez más tecnificado y necesita perfiles muy diferentes. Hace unos años, si alguien decía que era informático y trabajaba en un hospital, quizá la gente se preguntaba qué hacía allí un informático. Hoy en día, el servicio de informática es absolutamente esencial: sin informática, prácticamente nada funciona. En el futuro ocurrirá algo parecido con los ingenieros biomédicos. Sin estos profesionales, habrá muchas tecnologías que los hospitales no podrán incorporar adecuadamente, entre ellas la inteligencia artificial o las tecnologías 3D.
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