La Junta de Castilla y León permitirá desde este miércoles, 30 de septiembre, el transporte, la tenencia y el empleo de visores con convertidores o amplificadores de imagen electrónica, incluidos los visores térmicos, para determinadas modalidades de caza mayor. La orden publicada este martes en el Boletín oficial de Castilla y León (Bocyl) y que provocó el rechazo de las organizaciones ecologistas coincide con el inicio de la berrea, una época que cada vez atrae a un mayor número de furtivos de perfil joven y con equipos altamente sofisticados, tal y como publicaba LA OPINIÓN-EL CORREO DE ZAMORA.
La Junta de Castilla y León permitirá desde este miércoles, 30 de septiembre, el transporte, la tenencia y el empleo de visores con convertidores o amplificadores de imagen electrónica, incluidos los visores térmicos, para determinadas modalidades de caza mayor. La orden publicada este martes en el Boletín oficial de Castilla y León (Bocyl) y que provocó el rechazo de las organizaciones ecologistas coincide con el inicio de la berrea, una época que cada vez atrae a un mayor número de furtivos de perfil joven y con equipos altamente sofisticados, tal y como publicaba LA OPINIÓN-EL CORREO DE ZAMORA.
Una situación ante la que el delegado territorial de la Junta en Zamora, Fernando Prada, recordaba que la provincia de Zamora se encuentra desde el pasado año 2025 en una situación de emergencia cinegética para controlar la población de especies como el jabalí, el corzo y el ciervo. Considera que la nueva medida "no tiene por qué" incrementar el furtivismo , aunque reconoce que durante la berrea suelen detectarse más casos.
La Consejería Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental defiende que estos aparatos ayudan a localizar e identificar animales de forma selectiva y que, por sí solos, no causan su muerte: para ello es necesario que el cazador decida disparar y utilice un arma. Con ese argumento se acoge a la excepción prevista en la Ley de Caza autonómica para autorizar medios que considera "selectivos y no masivos".
Durante el periodo comprendido entre una hora antes de la salida del sol y una hora después de su puesta, podrán utilizarse para cazar jabalíes, ciervos, corzos, gamos y muflones en recechos y aguardos o esperas. En los casos autorizados, el visor no podrá estar montado en el arma durante la acción de caza. Fuera de ese horario, la autorización se limita a los aguardos o esperas de jabalí, en los que sí podrá emplearse el dispositivo acoplado al arma.
La orden excluye la caza menor, la cabra montés y el rebeco. Tampoco permite llevar ni usar estos dispositivos en monterías, ganchos y las modalidades al salto o en mano. Cada cazador deberá contar con un permiso a su nombre expedido por el titular del aprovechamiento cinegético o su representante. Además, no podrá disparar basándose únicamente en la imagen del visor: tendrá que identificar previamente la pieza y comprobar que cumple las condiciones de su autorización de caza.
Cuando su uso no esté permitido, los aparatos deberán permanecer apagados y dentro de sus fundas. Si se llevan en un vehículo, tendrán que situarse fuera del alcance inmediato del conductor y los pasajeros. La nueva orden regula estos dispositivos de visión, pero no establece un permiso general para utilizar focos en la caza nocturna.