Alberto Sánchez ha denunciado en 'Herrera en COPE' el ataque con veneno que ha sufrido un nogal centenario ubicado en su propiedad en Used, un municipio de Zaragoza. En la sección 'A Ciegas', junto a María José Navarro y Alberto Herrera, el arquitecto ha detallado el prolongado conflicto que mantiene con el consistorio municipal, que le exige podar el ejemplar alegando que tapa una farola y arroja hojas a la vía pública.La vinculación del afectado con la localidad comenzó en 2017, cuando residía en Nueva York y compró una vivienda cerrada desde 1965 para aplicar su tesis de máster sobre el patrimonio rural como motor económico. Desde entonces, ha impulsado talleres de construcción tradicional que han congregado a cientos de personas y ha recuperado 500 legajos históricos digitalizados en California, labor por la que ha sido finalista de los Premios Princesa de Girona en Artes y Letras.El conflicto se centra en un nogal centenario situado dentro de su parcela, catalogado oficialmente como árbol sobresaliente de Aragón. María José Navarro ha remarcado que se trata del único ejemplar protegido en los más de 80 kilómetros cuadrados del término municipal, una catalogación autonómica situada justo por debajo de la figura de árbol singular.Ante los requerimientos municipales, Alberto Sánchez ha defendido el valor ecológico y colectivo del ejemplar, recordando que "para mí el árbol es un patrimonio de todos, no es solo mi patrimonio, sino que es el patrimonio de todo el pueblo". El propietario ha advertido de que los nogales "no toleran bien las podas" y ha rechazado someter al árbol a la poda drástica de un tercio de su copa que le reclama el consistorio por supuestas quejas anónimas.Para solucionar el problema sin dañar el árbol, el dueño ha planteado varias alternativas al Ayuntamiento de Used, como reubicar la farola en su propio muro asumiendo los costes, poner una bombilla más potente o bajar el foco 30 centímetros. Sin embargo, el consistorio ha rechazado todas las opciones escudándose en un proyecto de alumbrado público del que, tras ser solicitado por el vecino, "la respuesta por escrito del ayuntamiento fue que no lo encuentran".Respecto a la molestia que causarían las hojas y los frutos, Alberto Sánchez ha explicado que en esa calle "solo hay una casa habitada" y su vecina accede por la parte trasera con andador para sortear los tres escalones de la entrada. El arquitecto ha recalcado que en un pueblo de 250 habitantes la caída de hojas en otoño es un proceso natural que debe atender el servicio de limpieza municipal, como ocurre en cualquier otra vía pública arbolada.La situación ha alcanzado su punto más crítico tras confirmarse mediante análisis de laboratorio encargados a un arborista que el árbol ha sido rociado intencionadamente con sustancias químicas. El afectado ha anunciado acciones legales porque "aquí ya no estamos hablando de un tema legal o administrativo, estamos hablando de un delito medioambiental y de daños".Por su parte, Alberto Herrera ha mostrado su respaldo a la protección de este patrimonio natural y ha confiado en una pronta solución que preserve intacto el nogal centenario. Durante la conversación, se ha puesto en valor el compromiso de un vecino que "está haciendo cosas buenísimas por su pueblo" mientras espera que se identifique a los responsables del ataque.