En un contexto de subida continuada en los precios de la gasolina, el diésel y los costes generales asociados al mantenimiento del automóvil, el autogás (GLP) sigue consolidándose como una alternativa económica para la movilidad diaria y de larga distancia.
En un contexto de subida continuada en los precios de la gasolina, el diésel y los costes generales asociados al mantenimiento del automóvil, el autogás (GLP) sigue consolidándose como una alternativa económica para la movilidad diaria y de larga distancia.
La red de suministro alcanza ya en España casi 1.000 puntos de repostaje, ofreciendo una cobertura que facilita el uso habitual del vehículo sin renunciar a su autonomía habitual.
Ahorro en el surtidorLa principal ventaja operativa del GLP reside en el coste por litro, que permite reducciones de gasto de más del 50% en comparación con la gasolina y el diésel en aquellas estaciones donde se comercializa por debajo de 1 euro, una tarifa disponible en más de 200 estaciones de servicio del país. A escala nacional, el ahorro medio se sitúa por encima del 40% en cada repostaje.
Según destacan desde GASIB, entidad especializada en la comercialización de soluciones de GLP bajo la marca Cepsa en la Península Ibérica, la expansión de esta infraestructura aporta tranquilidad al conductor tanto en los desplazamientos urbanos tras la vuelta a la rutina como en trayectos de media y larga distancia. Esta reducción en el surtidor se complementa, además, con unos costes de mantenimiento del vehículo más reducidos.
Ventajas ambientalesJunto al factor económico, los vehículos homologados para el uso de autogás obtienen el distintivo ambiental ECO de la DGT, lo que facilita el acceso y la circulación por las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) integradas ya en casi 150 municipios españoles.
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En el plano de las emisiones energéticas, la utilización de GLP recorta las emisiones de CO₂ hasta en un 20% frente a los combustibles líquidos tradicionales. Asimismo, disminuye las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) en un 96% en comparación con el diésel y en un 68% respecto a la gasolina, reduciendo la presencia de otras partículas contaminantes en hasta un 99%.