La nutrición deportiva ha cambiado radicalmente en las últimas décadas y el ciclismo es uno de los mejores ejemplos. Miguel Indurain, leyenda de este deporte y cinco veces ganador del Tour de Francia, ha recordado hasta qué punto era diferente la alimentación de los corredores durante su etapa como profesional, en unas declaraciones recogidas por 'Woman'.Leer la noticia completa
La nutrición deportiva ha cambiado radicalmente en las últimas décadas y el ciclismo es uno de los mejores ejemplos. Miguel Indurain, leyenda de este deporte y cinco veces ganador del Tour de Francia, ha recordado hasta qué punto era diferente la alimentación de los corredores durante su etapa como profesional, en unas declaraciones recogidas por 'Woman'.
El exciclista navarro ha comparado la preparación nutricional de los años noventa con la que siguen actualmente los profesionales, marcada hoy por un control mucho más preciso de todo lo que consumen durante la competición.
“Antes, durante la etapa, no nos tomábamos barritas ni geles, sino bocadillos de jamón y queso o pasteles que nos compraban los masajistas del equipo”, explicó Indurain al recordar cómo se alimentaban los ciclistas durante las jornadas de competición.

Perico Delgado y Miguel Induráin, compañeros en el Banesto / EFE
En aquella época, la planificación nutricional no estaba tan desarrollada y era habitual recurrir a alimentos tradicionales para afrontar el enorme desgaste físico de cada jornada.
Indurain también ha confesado que, en algunas ocasiones, llegaba a sufrir las condiciones 'pájaras', esas caídas brucas de energía que pueden arruinar una carrera. Según recuerda, no siempre se debían a una única causa. A veces la deshidratación, el frío tras sudar durante horas o incluso la concentración en la competición hacían que olvidara comer a tiempo.

Induráin, durante una contrarreloj / EFE
Durante su carrera deportiva, siempre siguió una alimentación muy controlada, basada principalmente en pasta, arroz, frutas y verduras. Las carnes rojas y los huevos apenas tenían presencia en su dieta, ya que el objetivo era mantener un peso óptimo sin perder capacidad de rendimiento.
Con la supervisión de su equipo médico, llegó incluso a reducir varios kilos de forma progresiva para mejorar sus prestaciones sobre la bicicleta.

Miguel Induráin, exciclista / EFE
Hoy, alejado de la alta competición, el navarro continúa cuidando su alimentación por un motivo diferente. El exciclista ha reconocido que convive desde hace años con el colesterol alto, una condición que ya padecía cuando dominaba el Tour de Francia. Por ello, mantiene una dieta mediterránea equilibrada y sigue practicando ejercicio con frecuencia, aunque sin la exigencia de sus años como profesional.