El arzobispo de Barcelona y cardenal ha presidido por última vez la misa solemne en la basílica, puesto que su relevo es inminente y está ya en el tiempo de descuento al tener más de 80 años
El arzobispo de Barcelona, el cardenal Juan José Omella, ha pedido en su última misa solemne en la festividad de la Mercè como titular de la archidiócesis, que Catalunya siga siendo una tierra “solidaria y respetuosa con los valores humanos”. El prelado turolense dejará el arzobispado antes de que acabe el año, puesto que está ya en tiempo de prórroga al tener más de 80 años y su relevo es inminente. Se espera que llega en cuestión de días o semanas. De todos modos, el prelado ha omitido este asunto y no ha hecho ningún comentario sobre ello, puesto que debe pronunciarse Roma al respecto.
“Que las diócesis de Barcelona, Terrassa, Sant Feliu de Llobregat y de toda Catalunya sigan siendo una tierra bella y habitable, no solamente por sus monumentos históricos y sus prestaciones materiales, sino también por su sensibilidad humana, fraterna, solidaria y respetuosa con los valores humanos y trascendentes”, ha reclamado Omella durante la homilía. “Que todo el mundo pueda decir: Nos sentimos como en nuestra casa”, ha agregado.
Tras hablar de San Pedro Nolasco y de la orden de los mercedarios, que en la Edad Media redimían a los presos y ahora se encargan la pastoral penitenciaria, el prelado ha señalado que hoy “las cadenas no han desaparecido”. “Han cambiado de forma. Hoy hay muchas personas cautivas de la soledad no deseada, del miedo ante el futuro, de la pobreza material y espiritual, de la pérdida de la esperanza, de las adicciones, del egoísmo, del resentimiento y del vacío interior”, ha expuesto.

Justo antes de empezar el sermón, tras saludar a las autoridades civiles y eclesiales presentes, el cardenal ha querido dar la bienvenida al nuevo superior provincial de la Orden de la Merced, Vicente Zamora, que como él es de Teruel y fue elegido hace unos meses. “No sé qué tienen los superiores provinciales de los mercedarios, que vienen todos de Teruel”, ha dicho. “¡Teruel existe!”, ha bromeado Omella, que aludía a otro turolense que fue superior provincial de los mercedarios hace unos años, Florencio Roselló, ahora arzobispo de Pamplona y Tudela.
A la ceremonia de este jueves han acudido, como es habitual, varias autoridades, encabezados por el presidente del Parlament, Josep Rull, y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni. También estaban presentes el conseller de Justícia, Ramon Espadaler; representantes del Ayuntamiento de Junts, PSC, PP y Vox; el director general de Afers Religiosos de la Generalitat, Ramon Bassas; así como representantes de los Mossos d'Esquadra, de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y del Ejército. También estaba presente como un ciudadano más, aunque a la ceremonia se asistía con invitación personal, el candidato de Aliança Catalana en las próximas elecciones municipales, Jordi Aragonès, junto a otro militante de la formación de Sílvia Orriols, que a día de hoy no cuenta con representación.
En el altar han concelebrado junto a Omella los obispos de las diócesis de Terrassa y Sant Feliu de Llobregat, Salvador Cristau y Xabier Gómez. También los auxiliares de Barcelona, David Abadías y Javier Vilanova.
Durante la misa, han leído la primera y la segunda lectura dos internas de la prisión de Wad-Ras, Paula y Asunción, que han estado acompañadas por otras cuatro reclusas en la ceremonia. En un momento dado, mientras se leía la segunda lectura, se ha ido la luz en la basílica, y Omella ha aprovechado después para gastar su habitual humor y recordar que hay que pagar la luz del templo, un comentario que ha aprovechado para pedir generosidad en la colecta a los presentes.

Redactor de La Vanguardia y colaborador de la revista cultural El Ciervo. Cubre la actualidad política catalana desde 2017