Los problemas de suministro comenzaron en marzo. En el origen del problema se encontraba el spray hormonal Lenzetto, un medicamento específico para tratar algunos de los síntomas que transitan las mujeres en etapa postmenopáusica y utilizado también por mujeres trans como terapia hormonal. "En marzo informaron de problemas con el dispositivo", explican fuentes de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Hoy, son miles las mujeres afectadas.A día de hoy se ha constatado también escasez de Bijuva, una terapia hormonal sustitutiva combinada continua en mujeres postmenopáusicas, debido a la "suspensión de todas las actividades de fabricación, envasado y comercialización durante varios meses". El problema está ya resuelto y la producción es estable, pero "la acumulación de pedidos está provocando restricciones de suministros". Climodien, por su parte, se ha dejado de comercializar a nivel mundial a petición de la empresa.El Ministerio de Sanidad dice ser "consciente del problema generado" y asegura llevar "meses trabajando para restablecer el suministro", tal y como señala un portavoz autorizado a este diario. Las mismas voces confirman que "a partir de noviembre volverá a abrirse el suministro por parte de las compañías comercializadoras". Precisamente este lunes el Instituto de las Mujeres requirió al departamento de Mónica García que abordara de forma "prioritaria y urgente" la escasez de medicamentos.El problema puntual relacionado con el funcionamiento del spray sí se ha solucionado, pero actualmente "la oferta no es suficiente, debido al aumento de la demanda", señalan las fuentes consultadas. En los últimos meses, se han buscado alternativas en otros dos frentes: parches transdérmicos y geles comercializados con los mismos fines. Pero solo dos tipos de parches están financiados por la Seguridad Social y varias empresas han rechazado incorporarse a la financiación pública. "Venderían más, pero a un precio fijado, así que no les interesa". La Agencia Española del Medicamento asegura estar en contacto directo con todas las compañías para intentar reducir el impacto y la duración del desabastecimiento. No obstante, la colaboración del laboratorio farmacéutico Gedeon Richter, al frente de Lenzetto, está siendo "escasa y poco fiable", sostienen fuentes próximas al conflicto, por lo que las autoridades mantienen la voluntad de continuar hablando con otros distribuidores y fortalecer la relación con asociaciones de pacientes. La alarma se activó casi al mismo tiempo que se conocía la publicación de un estudio sobre la menopausia confeccionado por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) a partir de datos de hombres. A mediados de septiembre, poco después de que el informe trascendiera, la agencia estatal decidió retirar la investigación y encargar a su comité científico una nueva.Ambos acontecimientos son en realidad síntoma del desprecio estructural a todo aquello que afecte directamente a la vida de las mujeres. La expresión de cómo edadismo y machismo se dan la mano. Lo explica Anna Freixas en su ensayo Nuestra menopausia. Una versión no oficial (Capitán Swing, 2024). "Las mujeres tenemos un problema con la menopausia", escribe la autora, "no tanto con el cese de la regla en sí mismo como con el significado social y cultural que nuestra sociedad le ha asignado". Mientras los hombres "transitan por los procesos andropáusicos con gran reconocimiento y jaleamiento social", las mujeres asumen toda una serie de amenazas que advierten sobre "las catástrofes que se avecinan en su cuerpo y en su vida", incluso desde "mucho antes de que llegue el momento menopáusico", sostiene la escritora. "Todo ello con el fin de asegurarse de que se cumpla el mandato patriarcal de la desaparición de las mujeres postmenopáusicas de la vista social y del mercado sexual, una vez han sido convenientemente desanimadas, silenciadas y apartadas de la vista".La médica Carme Valls completa la panorámica en su libro Mujeres invisibles para la medicina (Capitán Swing, 2020), donde ahonda en cómo la investigación en torno a la menopausia ha permanecido "ausente o sus resultados invisibles o desconocidos para la mayoría de los profesionales".Los síntomas clínicos han transitado del silencio a la minusvaloración. En la década de los ochenta, la respuesta habitual en las consultas médicas era la de restar importancia a la sintomatología y asegurar a las mujeres que, sencillamente, debían "aguantarse porque ya pasarían", relata la profesional. A pesar de esa indiferencia generalizada, con los años se va haciendo fuerte una idea: la menopausia como enfermedad. Valls escarba en esa deriva y en sus incoherencias: si la sintomatología asociada a la menopausia no merece mayor atención, "¿por qué entonces se introdujo en la práctica médica la creencia de que todos los males del envejecimiento específicos de las mujeres se debían a la presencia de la menopausia?".A partir de los noventa se produce un cambio de rumbo. Al silencio y al estigma le sigue una nueva ventana de oportunidad: el rédito económico. Y en este punto, surgen las voces críticas. Algunos laboratorios lanzan entonces un producto novedoso, basado en tratamientos hormonales destinados a las mismas mujeres a quienes durante años se les había dicho que "se resignaran y que no albergaran actitudes positivas respecto a los años venideros", en palabras de Valls. "La estrategia publicitaria se diseñó basándose, más o menos, en esta idea: ‘Tenemos que asociar la palabra menopausia a dolor y envejecimiento; tenemos que hacer creer que todos los males que vayan a venir tras la menopausia serán debidos a la pérdida de la menstruación", expone la médica en su libro. Una campaña que "no fue objeto de batalla ideológica alguna". Freixas se muestra especialmente crítica con este enfoque, rechaza los tratamientos hormonales y carga contra el "súbito interés de la clase médica y de la industria farmacéutica por la salud de las mujeres a partir de la mediana edad", el cual tilda de "cuando menos sospechoso si tenemos en cuenta que históricamente la menopausia careció de interés médico". Hoy no son pocas las expertas y feministas que en este contexto advierten de una contradicción: la falta de investigación sobre los efectos de la medicalización de las mujeres con menopausia, frente a la prescripción generalizada de este tipo de terapias.
IGUALDAD
Dos mujeres caminando por un parque en Madrid. EP
Los problemas de suministro comenzaron en marzo. En el origen del problema se encontraba el spray hormonal Lenzetto, un medicamento específico para tratar algunos de los síntomas que transitan las mujeres en etapa postmenopáusica y utilizado también por mujeres trans como terapia hormonal. "En marzo informaron de problemas con el dispositivo", explican fuentes de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Hoy, son miles las mujeres afectadas.