Un Arroz de Meereen, una Burguer Calabuch o un Tesoro del Cid. Peñíscola ha llevado sus películas y series al plato en la segunda edición de Gastrocine, que ha convertido el paseo marítimo en un punto de encuentro entre la gastronomía local y la historia audiovisual de la ciudad. La iniciativa, impulsada por el área de Turismo del Ayuntamiento, ha combinado degustaciones, cocina en directo y actividades para toda la familia.
Un Arroz de Meereen, una Burguer Calabuch o un Tesoro del Cid. Peñíscola ha llevado sus películas y series al plato en la segunda edición de Gastrocine, que ha convertido el paseo marítimo en un punto de encuentro entre la gastronomía local y la historia audiovisual de la ciudad. La iniciativa, impulsada por el área de Turismo del Ayuntamiento, ha combinado degustaciones, cocina en directo y actividades para toda la familia.
De 11.00 a 20.00 horas, vecinos y visitantes han podido saborear este sábado una decena de tapas inspiradas en las producciones que han tenido a Peñíscola como escenario.
Ocho restaurantes de la localidad —Caffè del Mar, Camino de Santiago, Porta d’Irta, Marínba Tío Pepe, Nacra, Roca Mar, Mareva Blue y El Mercat— han participado en esta propuesta, con precios de entre 3 y 6,50 euros.

Foto de familia de la feria Gastrocine. / Alba Boix
Recorrido gastronómicoEl recorrido gastronómico ha permitido descubrir distintas interpretaciones de ese legado cinematográfico y televisivo. Al Arroz de Meereen, el Tesoro del Cid y la Burguer Calabuch se han sumado las Bravas de Ficción, la Mini Hamburguesa Isla del Hierro, el Mini Brioche de Meereen, la Brocheta del Cid, la Tarta Tizona, el Pan París-Tumbuctú y la Tosta El Chiringuito de Pepe. Una carta con la que los establecimientos han trasladado las referencias de la pantalla a sus creaciones culinarias.

La feria ha tenido lugar en el paseo marítimo de Peñíscola. / Alba Boix
Los fogones también han tenido protagonismo más allá de las degustaciones. Los chefs de Caffè del Mar, Marínba Tío Pepe, Nacra y Porta d’Irta han mostrado en directo la elaboración de algunos de sus platos en distintos show cookings. Estas sesiones han acercado al público los secretos de sus recetarios y han permitido compartir recomendaciones de cocina con los asistentes.
La jornada ha reservado, además, un espacio para los más pequeños. Los talleres infantiles gratuitos han ofrecido la oportunidad de preparar recetas sencillas, realizar manualidades con alimentos secos y decorar menaje de cocina. Estas actividades han completado la vertiente familiar de una cita en la que Peñíscola ha invitado a descubrir su vínculo con el cine también a través del paladar.
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