-Acaba de empezar el otoño y la cosa pinta complicada. ¿Qué dicen los modelos sobre lo que nos espera durante esta estación?
-Acaba de empezar el otoño y la cosa pinta complicada. ¿Qué dicen los modelos sobre lo que nos espera durante esta estación?
-Los modelos estacionales apuntan a una estación más cálida de lo normal en toda España, con más de un 70% de probabilidad de que las temperaturas sean más cálidas de lo habitual frente a solo un 10% de que sean frías. Puede haber episodios puntuales de bajas temperaturas, heladas o incluso nieve, pero por lo general parece que predominarán los valores superiores a la media. En cuanto a las lluvias, se espera un trimestre más húmedo de lo habitual, sobre todo en el oeste, centro y noroeste peninsular, por el predominio de borrascas atlánticas. En el Mediterráneo, aunque la previsión de precipitaciones a largo plazo tiene mayor incertidumbre, también podríamos tener una mayor probabilidad de lluvias respecto a otros años.
-¿Qué significa, en la práctica, esta previsión de una estación más húmeda de lo normal? ¿Tendremos más lluvias en general o más riesgo de episodios torrenciales?
-Este otoño se espera que, en general, tengamos un predominio de borrascas atlánticas, que suelen dejar lluvias más repartidas y menos torrenciales. Esto no excluye la posibilidad de episodios de lluvias muy intensas asociadas a la formación de otros fenómenos cuya aparición concreta no puede anticiparse con meses de antelación. Este año, el principal factor de riesgo es la temperatura excepcionalmente alta del Mediterráneo occidental, que en algunas zonas alcanza valores de hasta cuatro grados por encima de lo normal. Ese exceso de calor aporta más humedad y favorece una mayor inestabilidad atmosférica, por lo que, cuando coincidan las condiciones adecuadas, pueden dar lugar a escenarios de precipitaciones torrenciales en el litoral mediterráneo.
"Este año, el principal factor de riesgo es la temperatura excepcionalmente alta del Mediterráneo occidental, que en algunas zonas alcanza valores de hasta cuatro grados por encima de lo normal"
-¿Cuáles son las señales que advierten de la llegada de un episodio excepcional? ¿Hay algunos ingredientes que tienen que coincidir para que una lluvia normal pueda convertirse en algo realmente torrencial?
-Muchos aún creen que los episodios de lluvias excepcionales están relacionados con fenómenos como la llegada de una dana o de un episodio de gota fría, pero la realidad es que estas formaciones por sí solas no implican nada si no están acompañadas de otros factores. Para que una lluvia llegue a ser torrencial suele hacer falta aire frío en las capas altas de la atmósfera, una situación que favorezca la formación de tormentas y, además, un aporte continuo de aire muy húmedo desde el Mediterráneo. Cuando todos esos ingredientes coinciden, las tormentas pueden intensificarse rápidamente y dejar chubascos muy abundantes en poco tiempo.
-Hablamos de un otoño con riesgo de lluvias torrenciales. ¿Hay algunas zonas donde haya más riesgo de que surjan precipitaciones de este tipo? ¿Y algún punto que esté a salvo?
-En general, por razones geográficas, el área más propensa a sufrir lluvias torrenciales es la vertiente mediterránea, desde Catalunya hasta prácticamente el Estrecho así como en todo el archipiélago balear. Lo que pasa es que ahora, como consecuencia de unos mares más cálidos y una atmósfera más cálida, ya estamos viendo que esas lluvias torrenciales no se restringen solo al Mediterráneo y ya se están dando en zonas que nunca habían registrados episodios, como es el caso de Extremadura o incluso Madrid. Es por eso que los meteorólogos tenemos que poner ahora toda la carne en el asador en materia de vigilancia. Sobre todo si tenemos en cuenta que ahora mismo, tal y como está la atmósfera y los océanos, en España hay muy pocas o ninguna que esté a salvo de sufrir lluvias torrenciales.
"Por razones geográficas, el área más propensa a sufrir lluvias torrenciales es la vertiente mediterránea, desde Catalunya hasta prácticamente el Estrecho así como en todo el archipiélago balear"
-Hay puntos de la geografía española muy acostumbrados a las lluvias pero no a episodios como los que estamos viendo en los últimos días, con acumulaciones de hasta 250 litros por metro cuadrado en muy pocas horas…
-Exacto. Incuso en puntos como Galicia o Asturias, donde están muy acostumbrados a las lluvias, podrían darse episodios de riesgo. Si llegan borrascas muy cargadas de humedad, puede que no dejen lluvias torrenciales, es decir, grandes cantidades de agua en muy poco tiempo, pero sí precipitaciones muy persistentes y abundantes que también pueden causar problemas importantes. Es otro tipo de lluvia, menos intensa en periodos cortos, pero capaz de generar impactos graves si se prolonga durante muchas horas o días. Lo vimos, por ejemplo, en febrero con la borrasca Leonardo, que provocó graves inundaciones en Andalucía, especialmente en el entorno de Grazalema. No fue tanto un episodio de lluvia torrencial como de precipitaciones muy persistentes y acumuladas, pero sus consecuencias también fueron graves.
"Como consecuencia de unos mares más cálidos y una atmósfera más cálida, ya estamos viendo que esas lluvias torrenciales ya se están dando en zonas que nunca habían registrados episodios así como Extremadura o Madrid"
-¿Qué papel está jugando el cambio climático en este tipo de episodios?
-Pues este año tenemos el cóctel perfecto para que se produzcan grandes lluvias en España. El cambio climático está alterando tanto las temperaturas como la forma en que se reparten las precipitaciones. Una atmósfera más cálida puede contener más vapor de agua y unos océanos más calientes aportan más humedad y energía, lo que aumenta la inestabilidad y favorece que, cuando se dan las condiciones adecuadas, los episodios de lluvia torrencial sean más intensos. Además, estamos viendo que el cambio climático está dando lugar a una distribución más irregular de las lluvias, con grandes cantidades de agua que caen en periodos más cortos de tiempo. A este escenario se suma este año El Niño, que podría contribuir al riesgo de un otoño más lluvioso en Europa.
"Este año tenemos el cóctel perfecto para que se produzcan grandes lluvias en España"
-En los últimos días estamos viendo avisos rojos que se encienden casi de la nada o lluvias torrenciales que descargan en puntos donde no se esperaban tan fuertes. ¿Está el cambio climático complicando la predicción a corto plazo de estos fenómenos?
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-Es un tema complejo. Por lo general, los modelos meteorológicos, tanto los tradicionales como los basados en inteligencia artificial, están preparados para incorporar los efectos del cambio climático en sus predicciones porque, al fin y al cabo, siguen basándose en las mismas leyes físicas e incorporan las alteraciones provocadas por el calentamiento global. El problema surge con la predicción de fenómenos extremos, que son escenarios más difíciles de predecir con precisión y que, además, por culpa del cambio climático se están convirtiendo en más frecuentes o intensos. Esto complica mucho el trabajo de los modelos y las labores de predicción.
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