"Queremos nuevas historias".Seguir leyendo....
"Queremos nuevas historias".
Tan simple, tan bonita y tan contundente es la razón que esgrime Raquel Blasco que convence al instante. Ella y su pareja, Marc Santamaria, acaban de cerrar Casa Xica, uno de los restaurantes más estimulantes de Poble Sec gracias a su cocina catalanoasiática, pero ya están preparando una nueva historia, que comenzará el 17 de septiembre: se llamará La Xica y ocupará el mismo local donde habían triunfado durante 12 años con aquel establecimiento. El cambio viene con un negocio añadido: La Seca, una 'rostisseria' y colmado en la cercana plaza de Navas, 2.
França Xica, 20. Barcelona
Instagram: @laxica_bcnn
Precio medio (sin bebidas): 20-30 €
"Ya no teníamos ganas de hacer lo mismo -reconoce Blasco-. Aquella historia explicaba nuestro momento, el de una pareja que viajó, que vivió en China y que lo reflejó en una carta que fusionaba lo asiático y lo catalán, con rock & roll y vinos naturales... Pero en todo este tiempo hemos tenido tres hijos y hemos evolucionado". Por eso decidieron bajar la persiana, pero manteniendo la marca para tener presencia en festivales y en acciones 'pop up'.
La pareja, además, ha cumplido un año al frente de La Greca, en los jardines del Teatre Grec, donde abren cada día del año sirviendo tapas mediterráneas y arroces con vistas a la ciudad.

La gilda de anchoa y la tosta de mantequilla de kimchi con anchoa de LaXica. / MANU MITRU
Pero... En toda historia siempre hay un pero. Y no siempre ha de ser negativo, como es el caso. Pero... cuando ya tenían decidido cerrar definitivamente Casa Xica ("una aventura loca, fructífera, divertida", explica Santamaria), apareció Fede Salmón, amigo de siempre de la pareja y vecino del barrio como ellos. Se había hecho un nombre con el desaparecido Palo Cortao, en el Hotel Brummell, y hace cosa de un año se fue a su Córdoba natal para triunfar con un bar de tapas... hasta que se aburrió de la ciudad andaluza y volvió. Al saber que sus colegas querían deshacerse del restaurante les propuso reconvertirlo.
"El bar al que nos gustaría ir""Hay pocos sitios con alma, y este es uno de ellos. Además, cuesta encontrar negocios hechos por gente del barrio. Esto no se puede perder", les dijo Salmón. Y como siempre habían hablado de hacer cosas juntos, se liaron la manta a la cabeza y comenzaron a imaginar un nuevo proyecto. "Nos lo planteamos como un lienzo en blanco -recuerda Blasco-. Y de ahí salió la idea de montar el bar al que nos gustaría ir".

Marc Santamaria y Fede Salmón, con el bikini de pollo a l'ast de La Seca que se sirve en La Xica. / MANU MITRU
Salmón lo resume con el concepto "taberneo fino": "Jamón al corte del Valle de los Pedroches, patatas al 'caliu' bravas, bikini de pollo a l'ast con queso comté, croquetas de pollo a l'ast, tortilla abierta de 'capipota', un poco de marisco, vinos de Montilla, que son los grandes desconocidos de los generosos y son más económicos... Todo ello, a precios ajustados".

La 'rostisseria' La Seca, en el Poble Sec. / MANU MITRU
No se quedaron ahí. Acaban de abrir La Seca, donde además de pollos a l'ast y croquetas elaborados por ellos ("nos encanta cocinar sin la exigencia de un servicio de restaurante y dar de comer a mucha más gente") también venden conservas, vermuts, vinos a granel, quesos, embutidos, aperitivos, fermentados caseros...

Marc Santamaria, con unos pollos a l'ast asados en La Seca. / MANU MITRU
En la 'rostisseria' no tienen pretensiones gastronómicas. "Es que no queremos hacer cosas para gurmets. Ofrecemos cosas de calidad a precio de barrio", comenta. Eso no significa que no se curren los pollos, que pasan dos horas en salmuera y se marinan un día entero antes de asarlos.
Blasco subraya que con La Xica y La Seca cerrarán un círculo porque el bikini o las croquetas del primer negocio, por ejemplo, estarán elaboradas con el pollo a l'ast del segundo. Es un detalle que mejor certifica mejor que ningún otro lo que dicen ser: "Gente del barrio que hace cosas en el barrio".
Suscríbete para seguir leyendo