Guardar dinero y ver cómo aumenta el saldo de la cuenta puede dar cierta sensación de tranquilidad. El problema es que hay otro factor que avanza en segundo plano: la inflación. Aunque la cantidad de euros siga siendo exactamente la misma, su capacidad para comprar productos y servicios puede reducirse con los años.Leer la noticia completa
Guardar dinero y ver cómo aumenta el saldo de la cuenta puede dar cierta sensación de tranquilidad. El problema es que hay otro factor que avanza en segundo plano: la inflación. Aunque la cantidad de euros siga siendo exactamente la misma, su capacidad para comprar productos y servicios puede reducirse con los años.
El abogado y divulgador Andrés Millán ha utilizado precisamente un ejemplo de este tipo para explicar a sus seguidores cómo afecta la subida de precios al dinero que permanece ahorrado.
10.000 euros no comprarán lo mismo dentro de diez añosMillán plantea un escenario concreto: una inflación del 3% anual. Si ese ritmo se mantuviera durante una década, los 10.000 euros actuales tendrían un poder adquisitivo equivalente a unos 7.400 euros de hoy, según el cálculo que comparte en su publicación.
La diferencia no significa que el banco vaya a descontar directamente 2.600 euros de la cuenta. El dinero seguiría siendo 10.000 euros. Lo que cambiaría sería lo que se puede comprar con esa cantidad debido al aumento acumulado de los precios.
El ejemplo sirve para visualizar un fenómeno que puede resultar difícil de percibir cuando se mira únicamente el saldo bancario.

Planificar tus compras con antelación ayuda a ahorrar tiempo y dinero. / Oférica
"Tu dinero pierde valor las 24 horas del día"El abogado resume esta idea con una comparación llamativa. Mientras una persona trabaja durante su jornada laboral para obtener ingresos, la inflación continúa afectando al poder adquisitivo de ese dinero aunque permanezca inmóvil.
Millán también cuestiona en su publicación el efecto que, según su planteamiento, tiene la fiscalidad cuando los salarios aumentan al mismo ritmo que los precios. Sostiene que si los tramos del IRPF no se adaptan completamente a la evolución del coste de vida, una subida salarial equivalente al IPC puede no traducirse en una mejora real del poder adquisitivo.
El mensaje detrás de sus cálculosLa reflexión del divulgador no se limita a hablar de cuánto dinero aparece en una cuenta. Su argumento gira alrededor de una diferencia fundamental: tener la misma cantidad de euros no significa conservar el mismo poder de compra.
Por eso, su publicación plantea a los ahorradores la necesidad de tener en cuenta la inflación cuando piensan en objetivos financieros a largo plazo. El efecto puede pasar desapercibido durante uno o dos años, pero los cálculos cambian cuando se acumula durante una década.