En junio de 2025, Paula Serras, conocida en las redes como Carmelo Cotton, tomó una decisión que cambiaría el rumbo de su vida. La joven anunciaba a su comunidad de seguidores el inicio de una mudanza junto a su pareja, Álex: dejaban su piso de alquiler para trasladarse, junto a sus cuatro gatos, a una pequeña aldea de Ordes, de menos de 100 habitantes. El destino no era una propiedad cualquiera, sino la casa de sus abuelos; una edificación con casi un siglo de historia a sus espaldas que llevaba años sumida en el abandono.
En junio de 2025, Paula Serras, conocida en las redes como Carmelo Cotton, tomó una decisión que cambiaría el rumbo de su vida. La joven anunciaba a su comunidad de seguidores el inicio de una mudanza junto a su pareja, Álex: dejaban su piso de alquiler para trasladarse, junto a sus cuatro gatos, a una pequeña aldea de Ordes, de menos de 100 habitantes. El destino no era una propiedad cualquiera, sino la casa de sus abuelos; una edificación con casi un siglo de historia a sus espaldas que llevaba años sumida en el abandono.
El reto no carecía de complejidad. Con un presupuesto muy limitado y una fecha límite establecida, tenían apenas un mes para hacer la vivienda habitable antes de entregar las llaves de su anterior residencia, la pareja asumió por completo las labores de rehabilitación.
Arqueología familiar entre escombrosLa primera jornada de trabajo estuvo marcada por la limpieza intensiva y el desescombro. Para poder intervenir en las distintas estancias, resultaba imprescindible vaciar las habitaciones y retirar el mobiliario deteriorado. Fue durante este proceso inicial cuando la historia familiar volvió a salir a la luz: al retirar trastos y enseres, Paula comenzó a recuperar multitud de documentos antiguos pertenecientes a sus abuelos, los cuales fue clasificando a medida que avanzaban los trabajos.
El plazo venció en julio del pasado año y la pareja formalizó su traslado a la aldea, aun cuando la reforma se encontraba a medio ejecutar y la vivienda carecía todavía de agua potable. Durante esas primeras semanas de adaptación, centraron todos sus esfuerzos en acondicionar el dormitorio principal para garantizar unos mínimos de habitabilidad.
Tras el despliegue inicial, la actividad en la finca se pausó temporalmente. No fue hasta comienzos de septiembre de 2025 cuando los seguidores de la creadora de contenido pudieron conocer la continuidad del proyecto. La pareja se tomó el mes de agosto como periodo vacacional para retomar los trabajos con fuerzas renovadas al inicio del curso.
El regreso trajo consigo los cambios más llamativos de la edificación. En pocas semanas instalaron un vestidor provisional y acometieron la transformación completa del despacho, una de las estancias que experimentó un cambio más drástico respecto a su estado original.
Un proyecto ante 200.000 espectadoresMediante la combinación de restauración artesanal de muebles antiguos, la incorporación de piezas nuevas y pequeños trabajos continuados de bricolaje, la propiedad ha ido perdiendo su aspecto ruinoso para convertirse en una residencia funcional y acogedora.
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Aunque la rehabilitación continúa abierta y aún quedan espacios por intervenir y estructurar dentro de la casa, el proceso ha consolidado una destacada comunidad digital. Capítulo a capítulo, cerca de 200.000 personas siguen a través de las redes sociales el antes y el después de esta arquitectura tradicional que vuelve a estar habitada.
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