Encontrar piso compartido en Zamora no siempre depende solo del precio, la ubicación o el tamaño de la habitación. A veces, la convivencia se convierte en el principal filtro hasta puntos tan inauditos que llegan a ser inquietantes. Es el caso de este llamativo anuncio de alquiler encontrado en un portal inmobiliario donde se busca compañero o compañera de piso a partir del 1 de diciembre, cuando quedará libre.
Encontrar piso compartido en Zamora no siempre depende solo del precio, la ubicación o el tamaño de la habitación. A veces, la convivencia se convierte en el principal filtro hasta puntos tan inauditos que llegan a ser inquietantes. Es el caso de este llamativo anuncio de alquiler encontrado en un portal inmobiliario donde se busca compañero o compañera de piso a partir del 1 de diciembre, cuando quedará libre.
La oferta no se limita a describir la habitación, el inmueble o los gastos, sino que pone el foco en el perfil personal de la persona que pueda entrar a vivir en la vivienda. Según el anuncio, se buscan personas “afines” a quienes ya conviven en el piso, tomando como referencia aspectos como las costumbres, la fe y el estilo de vida. El texto señala que las personas que residen actualmente en la vivienda son “ordenadas, limpias, tranquilas, sanas y deportistas”, por lo que se pretende encontrar a alguien que encaje con ese ambiente doméstico. Hasta ahí, una petición habitual en muchos pisos compartidos, donde la convivencia diaria obliga a buscar cierto equilibrio entre horarios, hábitos y formas de vida.
Pero lo más singular del anuncio está unas líneas más abajo, cuando se excluye expresamente a personas vinculadas a sectas o religiones que, según el propio texto, "resulten discriminatorias por razones de género, castas u otras circunstancias", o que mantengan actitudes de "maltrato hacia los animales". El mensaje defiende, además, que en España los animales son “seres sintientes” y subraya que en la vivienda se valora una convivencia respetuosa también con ellos.
La publicación convierte así una simple oferta de habitación en una especie de declaración de principios sobre la convivencia: limpieza, tranquilidad, vida saludable, respeto a los animales y rechazo a comportamientos discriminatorios. Un planteamiento que puede resultar llamativo por su extensión y por el nivel de detalle con el que se intenta definir el perfil del futuro compañero de piso.
Después de todo esto, lo de menos es el precio aunque ahí va el dato: 330 euros al mes por una habitación en la calle Monsalve de Zamora capital.