«Estamos acostumbrados a los hurtos, pero nuestra misión es ayudar a la gente», afirma el párroco, que ya sufrió un robo similar hace seis años
Ocurrió el miércoles 29 de abril, pronto por la mañana. «El sujeto entró en la sacristía y se encontró las llaves de los vasos sagrados ... a mano», las cogió y acabó saliendo del templo con un cáliz y un copón, ambos de plata. Lo cuenta Rafael Rodríguez, párroco de la iglesia del Santo Cristo del Calvario, en Marbella, que ya ha podido volver a hacer uso de ellos en una eucaristía cinco meses después del suceso.