Un joven de 22 años se ha mantenido firme en su testimonio al asegurar durante el acto del juicio este martes que un amigo lo violó y lo agredió físicamente en agosto de 2023, cuando el denunciante tenía 19 años. El caso presuntamente ocurrió a la salida de una discoteca de la provincia de Castellón que El Periódico Mediterráneo omite expresamente para preservar la identidad de la víctima. Por su parte, el procesado ha reconocido el delito de lesiones leves pero ha negado la agresión sexual. La condena principal que reclaman Fiscalía y acusación particular son 10 años de prisión.
Un joven de 22 años se ha mantenido firme en su testimonio al asegurar durante el acto del juicio este martes que un amigo lo violó y lo agredió físicamente en agosto de 2023, cuando el denunciante tenía 19 años. El caso presuntamente ocurrió a la salida de una discoteca de la provincia de Castellón que El Periódico Mediterráneo omite expresamente para preservar la identidad de la víctima. Por su parte, el procesado ha reconocido el delito de lesiones leves pero ha negado la agresión sexual. La condena principal que reclaman Fiscalía y acusación particular son 10 años de prisión.
Eran las 5.30 de la mañana y el resto del grupo de amigos ya se había recogido. Quedaron el denunciante y el acusado, otro varón que ahora tiene 31 años, ambos de nacionalidad española. Pensaron en ir a donde habían guardado el alcohol de su botellón, un cuadro de luces en un polígono. "Al principio estábamos bien, de risas. Yo estaba de espaldas y, por sorpresa, me agarró por detrás y me tiró al suelo. Yo empecé a decirle '¿qué haces?, ¿qué estás haciendo?'. Empezó a asfixiarme, diciéndome que esa noche yo era para él y que me iba a gustar", ha empezado diciendo la víctima, que ha roto a llorar en un momento de la declaración. El chico ha afirmado que, en ese instante, comenzó lo peor: "Empezó a chuparme la cara y a darme besos. Me arrancó la camisa, me arrancó el pantalón, me bajó los calzoncillos y me hizo dos felaciones. Fue sin mi consentimiento". Ha insistido en que "había pasado media hora" desde el inicio del ataque y que por ese motivo "se resistía poco", pero que aprovechó un momento "en el que él no miraba" para coger el teléfono: "escribí un whatsapp a mi madre y le dije 'mamá, ven urgente'".
Al acabar este episodio de violencia sexual, el presunto autor de los hechos habría seguido con más violencia. "Fue entonces cuando cogió el cinturón que yo llevaba en el pantalón y me lo puso alrededor del cuello, arrastrándome como si fuera un perro hasta dos calles más adelante, me llegó a faltar la respiración", ha aseverado. Para terminar, siempre según la versión del denunciante, el agresor le amenazó con que si lo denunciaba, lo mataría a él y a su familia. El acusado ha reconocido haberlo arrastrado del cuello con el cinturón por el asfalto, pero ha negado las amenazas.
Un testigo que estaba en un bar cercano vio el final de ese arrastre por el cuello y se ha ratificado en el juicio. Sin embargo, de las presuntas violaciones no hay testigos. El motivo que ha dado el acusado para haber cometido ese brutal acto es que en aquellos tiempos tenía "problemas con el alcohol" y que cuando llegaron al contador de luces en el que tenían las botellas, estas habían desaparecido y sospechó que la víctima fue quien se las había robado: "Se me fue la cabeza y por eso le pegué, mi alcohol no estaba". Las acusaciones han hecho notar que esta declaración del agresor es un cambio de versión respecto a lo que le dijo en su día a la policía, cuando aseguró que le pegó "por celos". "Me daba vergüenza que hubiera sido por el alcohol, por eso dije lo de los celos", ha subrayado.
Posible contradicciónLa defensa ha basado su estrategia en una contradicción que puede ser clave, a sus ojos. Y es que la víctima afirma que en el día de autos dijo que lo habían violado, pero múltiples testigos y varios policías locales (que lo dejaron por escrito) han indicado en el juicio que el joven decía que lo estaban "intentando violar". Con la duda sembrada, la Fiscalía ha cambiado este martes sus conclusiones para añadir una posible condena alternativa: tres años de prisión por agresión sexual sin acceso carnal, en el caso de que el tribunal considere que la felación no ha quedado probada. La fiscal ha insistido en que una agresión sexual aunque sin acceso carnal sí que se produjo, puesto que se encontraron muestras de saliva con alta probabilidad pertenecientes al acusado en el cuerpo de la víctima y ello se corresponde con el relato de que el primero le dio lametazos y besos sin consentimiento al segundo. El acusado ha dicho que esa saliva estaba en el cuerpo porque le escupió para vejarlo, mientras le insultaba diciéndole "hijo de puta" y "maricón", en sus propias palabras.
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El abogado de la defensa ha pedido que solo se condene por las lesiones leves a una multa de tres meses con cuota diaria de 15 euros (1.350 euros en total). La razón de que estas lesiones sean consideradas "leves" a pesar del salvaje arrastre por el asfalto es que la víctima no necesitó tratamiento para sus heridas. Cuando la madre del joven llegó al local donde su hijo se resguardaba del acusado, lo encontró con múltiples rasguños, heridas que se convirtieron en hematomas en cuello, brazos y piernas, semidesnudo y con los pantalones y calzoncillos medio bajados.
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