El director creativo confiesa junto a Tim Banks cómo es trabajar en una de las casas francesas más importantes, los retos que supone y lo mucho que le gusta su trabajo.
Hay algo en Jonathan Anderson que fascina. Da igual con quién hables, dónde se encuentre o de qué se encargue. Sabes que si él forma parte de la ecuación, el resultado valdrá la pena. Y desde que asumió la dirección creativa de Dior el verano pasado, la maison francesa vive una de sus mejores eras. Ahora, dentro del marco de la Paris Fashion Week, el mundo espera con entusiasmo su nueva colección. Sin embargo, él sigue con los pies en la tierra, siendo consciente de que todavía está asentándose.
De hecho, en una entrevista con Tim Blanks que concedió para el No. 25 de System Issue, reconoce que este año en Dior le ha servido para adaptarse a la magnitud de la institución, aprender a desenvolverse en su dinámica interna y comenzar a definir su visión a largo plazo. «Cuando entras en una empresa nueva intentas entenderla. Intentas entender a la gente. Intentas comprender cómo funciona todo, cuál es el flujo. Pero este año siento que estoy mucho más en sintonía con ello». ¿La razón? Sus prendas ya están en tiendas, por lo que puede saber qué funciona, qué conecta con el público y qué no. «Resulta más gratificante porque ya no es algo ficticio. Ahora es algo real. Ya no estás trabajando únicamente sobre hipótesis».
La alta costura de AndersonEl creativo define la experiencia como intimidante, dado que nunca lo había hecho. En Dior forma parte de la cúspide, sabe que el cliente es una especie de «figura mística» y que tiene las opiniones mucho más marcadas. Además, el haute couture vive ahora un momento en el que se le da más importancia que nunca, y eso ha llamado su atención. «Creo que hay algo en la alta costura que representa la forma más pura de lo que es la moda. Está hecha por personas. Tiene que ver con el oficio, con fabricar, con hacer. No hay máquina de coser. Todo está hecho a mano».
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Según él, eso explicaría por qué puede conectar con un público mucho más amplio: «al final, no tienes que comprarla. No tienes que ser la persona que adquiere esas prendas. Simplemente puedes contemplarla como una especie de espectáculo. Y creo que a la gente le gusta la narrativa que hay detrás».

Seguir con el legado de Christian Dior tampoco ha sido una tarea fácil. Trabajando en moda, supone que tienes a una figura con la que relacionarte. Además, a eso se suma los múltiples legados: unos olvidados, otros muy conocidos, otros presentes y otros que pertenecen al pasado. Cada generación tiene una visión particular de lo que significa Dior, que va desde Saint Laurent hasta John Galliano y su 'Johnmanía'. «Es complicado, estás trabajando con una marca que significa muchísimo para la gente y, al mismo tiempo, intentas encontrar una puerta de entrada a todo ello».
Sin embargo, desde su primer desfile, la presencia de Anderson se notó (y ese era su objetivo). «La primera colección de mujer se hizo en veintisiete días, y con la alta costura tuve tiempo para introducirme en la empresa, comprenderla y conocer a la gente. Por supuesto había un cambio». Reconoce que ha aprendido muchísimo y que para él, lo más importante es saber hacia dónde va y cuál es lo correcto para él en Dior.

El creativo también habla de que no siente ninguna presión. Para él, solo hace su trabajo. «Tienes que creer en el proceso de cambiar. Los cambios significan conflictos, pero no los puedes conseguir sin ellos. Tienes que estar dispuesto a decirle a la gente 'ya no vamos a seguir esta línea, ahora vamos a ir por aquí' y confiar en que es lo correcto». Por supuesto, es consciente de la relevancia de Dior como uno de los pilares de Francia, de la belleza de su historia y del tótem cultural que representa; pero no quiere luchar, simplemente recuerda cuál es el objetivo final para no cambiar de dirección a mitad del camino.

Por otro lado, y a pesar de ser bueno en los negocios, se considera sensible al ruido exterior, aunque se ha vuelto algo inmune, y eso también le asusta. «En Loewe me encontraba en una situación en la que yo crecía junto con la marca. Ahora he llegado a una marca enorme y soy yo quien tiene que crecer hasta estar a su altura». ¿El motivo? Todo el mundo tiene una opinión, «así que, debes aislarte para que no te afecte: existe la marca, existes tú y luego existe tu combinación con la marca».

Todo esto aumenta nuestras expectativas ante su nueva entrega para la casa francesa, aunque lo único que tenemos claro es que no dejará indiferente a nadie: «Por tópico y aburrido que suene, solo puedo hacerlo lo mejor que pueda. Me encanta lo que hago y lo disfruto muchísimo».
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