"Es difícil ser una superestrella". Rodrigo de Paul ha hablado alto y claro en 'Luzu TV' de la cara B de ser futbolista profesional. Cuando hablamos de los futbolistas damos por hecho que su vida es perfecta: lujos, viajes, un sueldo estratosférico y todas las comodidades necesarias. Pero el dinero a veces no da la felicidad, aunque en ciertos casos pueda acercarnos a ella.
"Es difícil ser una superestrella". Rodrigo de Paul ha hablado alto y claro en 'Luzu TV' de la cara B de ser futbolista profesional. Cuando hablamos de los futbolistas damos por hecho que su vida es perfecta: lujos, viajes, un sueldo estratosférico y todas las comodidades necesarias. Pero el dinero a veces no da la felicidad, aunque en ciertos casos pueda acercarnos a ella.
Algunos futbolistas ya abrieron el melón hablando de los problemas de salud mental que pueden sufrir los jugadores de alto nivel debido a la gran exigencia que tienen. Esta vez ha sido el centrocampista del Inter Miami el que ha querido alzar la voz sobre lo que no se ve.
"Ganas muchas cosas, pero estás privado de disfrutarlas porque tu vida no te deja estar en los lugares que vos querés". El argentino afirmó que "lo más valioso es el tiempo", pero que él hace diez años que no celebra un cumpleaños con su madre, con sus hermanos o con sus amigos.
El ex del Atlético de Madrid tiene claro una cosa, y es que se perdió una etapa muy importante: la juventud. Afirma que "sí, tengo tiempo libre, pero no puedo visitar cuando quiero".
Un hecho que en muchos casos desestabiliza la vida de los futbolistas son los constantes cambios a los que deben adaptarse. Algunos se pasan toda su carrera en el mismo club; otros, en cambio, van rotando de forma más frecuente. Esto no solo significa modificar su entorno deportivo, también implica mudarse de casa, cambiar de ambiente, trasladar a tu familia o, si los tienen, llevar a sus hijos a otro colegio. Al final, lo dejas todo sin mirar atrás para seguir adelante en busca de tu futuro. Rodrigo de Paul ha pasado por el Racing Club de Avellaneda, por el Valencia, regresó al Racing Club, continuó en el Udinese Calcio, estuvo en el Atlético de Madrid y ahora se encuentra en el Inter Miami. Después de tanta inestabilidad, el argentino declaró que "la parte social cuesta, salgo de entrenar y quizás estoy solo. Es duro."
La representación gráfica más clara de esta situación es la que el mismo Rodrigo de Paul comentó: "Vivo en una cárcel de oro". Algunos lo entenderán; otros, tras conocer el dinero que gana, no lo comprenderán. A veces, para llegar a los grandes clubes no solo hay que tener la suficiente calidad, sino también la capacidad mental de afrontar todo lo que vendrá.