Dos puntos en dos partidos. Ese es el resumen del efecto Javier Aguirre un mes después de su aterrizaje en València. Un Valencia CF de dos caras, pésimo en el primer tiempo y enérgico en el segundo, se estrelló contra un Athletic Club con mejores argumentos, pero sin mordiente sin la presencia de su estrella, Nico Williams. La del Valencia, Javi Guerra, vive demasiado solo rodeado de mediocridad en ataque. Después del empate a cero con los leones, los murciélagos siguen sin ganar en su antaño temido feudo de Mestalla y, más preocupante todavía, con sus huesos en la zona de descenso al sumar tan solo seis puntos de 27 posibles.
Dos puntos en dos partidos. Ese es el resumen del efecto Javier Aguirre un mes después de su aterrizaje en València. Un Valencia CF de dos caras, pésimo en el primer tiempo y enérgico en el segundo, se estrelló contra un Athletic Club con mejores argumentos, pero sin mordiente sin la presencia de su estrella, Nico Williams. La del Valencia, Javi Guerra, vive demasiado solo rodeado de mediocridad en ataque. Después del empate a cero con los leones, los murciélagos siguen sin ganar en su antaño temido feudo de Mestalla y, más preocupante todavía, con sus huesos en la zona de descenso al sumar tan solo seis puntos de 27 posibles.
El mexicano Aguirre trató de jugar al despiste con la distribución del once una hora antes del partido. Un 5-4-1 en el que Pepelu volvía a aparecer en el eje de la defensa. La realidad, sin embargo, quedó en evidencia nada más rodar. El Valencia, con dos líneas de cuatro replegadas por detrás de Javi Guerra y Hugo Duro (1-4-4-1-1), cedió el control al equipo de Edin Terzic. Una señal sobre el terreno de la decadencia que sufre el conjunto blanquinegro, tradicionalmente, grande y poderoso cuando el escenario era Mestalla.
Los valencianistas se desperezaron a los ocho minutos gracias a un robo de Guido Rodríguez y un servicio en largo de Guerra a Arnaut Danjuma. El extremo neerlandés, titular en el lugar de Filip Ugrinic, forzó el saque de esquina. Segundos después comenzaría la noche aciaga de Hugo Duro. La enésima. El '9' empujó con los brazos a un defensa invalidando por falta el remate posterior con la zurda de Justin de Haas, repelido por el portero de la Selección, Unai Simón.
Fue el primer chispazo dentro de un plan que preveía bastantes más, y que apenas llegaron ante la desesperación del aficionado. Los leones dominaron el ritmo invadiendo el campo blanquinegro. Poco después, José Gayà, quien cumplió 350 partidos en LaLiga, se cruzó de manera providencial para frenar el potente contragolpe de Robert Navarro.
Los ataques morían en DanjumaLas intenciones del Valencia, pobres, morían en las botas de Danjuma, incapaz de romper por la izquierda al lateral Hugo Rincón. El tercer intento sin éxito del ex del Villarreal tras una apertura hacia la banda con habilidad de Dani Raba. Precisamente, el cántabro, de lo único rescatable en el bando local en los 45 minutos iniciales, vio la cartulina amarilla en el minuto 19.
Cinco minutos más tarde, la grada volvió a irritarse con un disparo errado desde la frontal de Hugo Duro. El Valencia llegaba poco y mal. Mejor, aunque desviado, conectó un chut desde la frontal en el otro lado Iñaki Williams. La réplica local se sucedió con un servicio pasado de Pablo Maffeo que Gayà no atinó ni a rematar ni a centrar de nuevo. Poco después, el capitán cayó por dos veces sentado ante los regates de Navarro. El peligroso centro del extremo nacido en Barcelona no encontró a nadie.
El conjunto del 'Vasco' Aguirre adelantó ligeramente líneas antes del descanso, aunque con la misma inocencia de siempre. Duro mandó con la cabeza una asistencia de Gayà y una prometedora contra de Guerra la abortó con la mano en el suelo Beñat Gerenabarrena. El mediocentro, sabedor de que el '8' es la amenaza real del Valencia no tuvo más remedio que cargar con la cartulina amarilla, lo que le llevó a que Terzic lo cambiara en el comienzo de la segunda mitad por Mikel Jauregizar.
Antes, no obstante, la insulsa primera parte concluyó con un intercambio de goles. Raba probó suerte desde demasiado lejos, e Iñaki obligó a lanzarse al suelo a Stole Dimitrievski, que mandó la pelota a córner cerca del poste que estaba cubriendo. Los aficionados despidieron con silbidos al equipo de Aguirre a la espera de cambio de piezas y actitud a la vuelta de los vestuarios.
El Valencia busca la reacción tras el descansoLos de Mestalla continuaron con su plan de equipo pequeño hasta que Aguirre se atrevió a mover el banquillo. Agazapados para limitar daños. Así, un pase en largo de calidad de Pepelu sorprendió a la defensa del Athletic dejando solo a Danjuma ante Simón. Su remate, cruzado, salió fuera a la izquierda del portero. Error del extremo de los que no se pueden cometer.
A los 54 minutos, el entrenador valencianista intentó cambiar el rumbo y el público lo agradeció. Raba y, sobre todo, Duro, fueron despedidos del partido entre abucheos. Luis Rioja y David Otorbi entraron para ocupar los extremos y Danjuma se colocó como delantero centro. Instantes más tarde, se dio un primer estímulo en el estadio. Guerra, sensacional aguantando las acometidas del medio campo del Athletic, vio a Gayà cortando la línea defensiva bilbaína. El capitán, sin embargo, no acertó delante de un colosal Unai Simón. Se le hizo de noche, pero, por fin, el Valencia despertó.
Las siguientes ocasiones cayeron en las botas del veloz Otorbi, que trajo de cabeza a Johaneko Louis Jean. El guardameta de la 'Roja' volvió a hacerse grande en la primera del joven extremo del Valencia al obligarlo a escorarse demasiado, pese a poder regatearlo con un autopase. Después, la nueva carrera del '27' terminó con un derechazo desviado. Entre medias, el lateral vascofrancés se plantó en el área pequeña de Dimitrievski para conectar un centro que acabó en fuera de juego y César Tarrega salvando el gol con la cabeza en la línea por si acaso. El regreso del '5' tras más de un lesionado se saldó de modo sobresaliente.
Unai Simón, el MVP del partidoLlegado el ecuador del segundo acto, fue Terzic quien movió ficha con una triple sustitución. Entraron Areso, Rego Mora y Guruzeta, quien lesionado debió ceder su lugar a Maroan en la punta de lanza. Aun así, el que la volvería a tener, en su mejorada versión de la segunda mitad, fue el Valencia. Gayà encontró en el área a Guerra. En el uno contra uno, Simón demostró de nuevo porque es campeón del mundo.
La partida táctica la siguió Aguirre. El mexicano quitó del césped a De Haas, con molestias, recolocó a Pepelu de central y le dio la recta final del duelo al inglés Harvey Elliott con el objetivo de que su zurda pudiese filtrar ese pase entre líneas que dejase nuevamente solo delante del portero a Danjuma u Otorbi. Con empate sin goles y todo por aclararse, la batalla se adentró en los últimos diez minutos más el alargue.
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Las fuerzas ya flaqueban. Las ocasiones se redujeron y la toma de decisiones no fue la correcta. Guerra entregó a las manos de Unai la pelota tras una buena combinación de Otorbi y Elliott. Y, en los segundos finales, Danjuma cerró otra noche para olvidar -son infinitas desde hace más de un año- con un contraataque en el que no cedió el balón a la derecha a ninguno de los compañeros que corrían en ventaja. Antes, el Athletic había merodeado el área de Dimitrievski, pero como el Valencia, sin veneno. El resultado no podía ser otro: 'cerocerismo'.