Cada día, cientos de profesionales con discapacidad hacen posible la labor de Fepamic desde ámbitos como la atención directa, los servicios, la administración, la salud, la tecnología o la gestión de equipos. En los cinco centros especiales de empleo de iniciativa social de la organización, el 79 % de la plantilla tiene discapacidad.
Cada día, cientos de profesionales con discapacidad hacen posible la labor de Fepamic desde ámbitos como la atención directa, los servicios, la administración, la salud, la tecnología o la gestión de equipos. En los cinco centros especiales de empleo de iniciativa social de la organización, el 79 % de la plantilla tiene discapacidad.
Antonio Jesús Fernández e Inmaculada Marín son dos de estos profesionales y desarrollan su trabajo en la Residencia Fepamic. Él trabaja como cuidador desde hace 20 años; ella es diplomada en Trabajo Social y subdirectora del centro. Sus responsabilidades son diferentes, pero ambos desempeñan trabajos cualificados que requieren formación, conocimientos específicos, experiencia y capacidad para tomar decisiones.
Antonio Jesús Fernández: 20 años dedicados a los cuidadosCada jornada, Antonio Jesús presta los apoyos necesarios en las actividades básicas de la vida diaria de las personas residentes como son el aseo, la alimentación o la movilidad funcional. Se trata de un trabajo cualificado que requiere formación específica, conocimientos sobre atención a personas, responsabilidad y empatía.
'El Melli', como todo el mundo lo conoce, lleva 20 años trabajando en la Residencia Fepamic. Su experiencia y el compromiso con el que desarrolla su labor, ayudan a desmontar la falsa creencia de que una persona con discapacidad no puede desempeñar su trabajo con la misma profesionalidad, responsabilidad y eficacia.
“Aún hay gente que considera que las personas con discapacidad no somos capaces. Y claro que lo somos. Que vengan un día conmigo y lo vean ellos mismos”.
Su trayectoria pone en valor el conocimiento acumulado en un sector esencial como es el sociosanitario. Durante estas dos décadas ha formado parte de muchos momentos de las vidas de las personas residentes, a las que el tiempo le ha permitido conocerlas especialmente bien.

Antonio Jesús Fernández. / Fepamic
“Pasamos mucho tiempo con ellos, nos cuentan sus penas, también sus alegrías. Somos como su familia. Recuerdo con especial cariño a varios usuarios y Blanca fue una de ellas. Nos dejó hace poco, pero aún recuerdo lo que se alegró cuando cambié de turno y podía pasar más tiempo con ella".
Después de 20 años, Antonio Jesús continúa encontrando motivos para dedicarse a los cuidados. “Para trabajar en este sector necesitas saber escuchar a las personas, tener mucha empatía y ponerse en su lugar. Mi madre también es una persona dependiente y no me imagino otra manera de cuidar que no sea como me gustaría que la cuidaran a ella".
A sus 45 años, no se imagina trabajando en otro sector y espera continuar en la residencia hasta su jubilación. Fuera del trabajo, disfruta caminando por el campo, tomando café y compartiendo tiempo con sus amigos. Su vida no queda definida por su discapacidad ni exclusivamente por su profesión, aunque reconoce sentirse orgulloso de haber conocido Fepamic y seguir trabajando en la entidad.
Inmaculada Marín: formación, experiencia y responsabilidadInmaculada Marín es diplomada en Trabajo Social y está vinculada a Fepamic desde 2005. Actualmente, es subdirectora de la Residencia de Personas con Discapacidad Gravemente Afectadas de Fepamic.
Desde su puesto, Inma participa en la coordinación de equipos, la organización del centro, el seguimiento de la atención a las personas usuarias así como la gestión de incidencias, entre otras actividades. Su trabajo exige una visión global de la residencia, capacidad para tomar decisiones y coordinación con profesionales de distintas disciplinas.
A lo largo de su trayectoria, Inma ha tenido que enfrentarse a barreras relacionadas con su discapacidad visual. Tareas habituales en su puesto, como consultar documentos, utilizar aplicaciones informáticas o acceder a la información del teléfono móvil, podían llegar a ser en barreras cuando los formatos no eran accesibles. Sin embargo, adaptaciones como un lector de pantalla, un teclado especial y opciones de accesibilidad de sus dispositivos le permiten desarrollar sus funciones con autonomía.

Inmaculada Marín. / Fepamic
Estos recursos no sustituyen su preparación ni reducen las exigencias del puesto. Eliminan barreras para que pueda aportar su formación, experiencia y criterio profesional en igualdad de condiciones.
“Los avances tecnológicos me han ayudado muchísimo. Ahora tengo muchas ayudas técnicas que me permiten hacer mi trabajo de manera más rápida", afirma.
Su trayectoria profesional derriba la idea de que las personas con discapacidad solo pueden ocupar determinados puestos o que no están preparadas para gestionar equipos ni para asumir responsabilidades. La historia de Inma no es una historia excepcional, es el relato profesional de una persona que se ha formado, que desarrolla su trabajo y que quiere seguir trabajando al servicio de los demás.
Distintas responsabilidades, un mismo proyectoAntonio Jesús e Inmaculada trabajan en posiciones diferentes. La experiencia de Antonio Jesús en la atención directa y la responsabilidad de Inmaculada en la gestión son dos partes necesarias de un mismo proyecto. Sus historias reflejan una realidad amplia dentro de Fepamic: las personas con discapacidad desempeñan profesiones diversas, aportan conocimientos y pueden desarrollar su trayectoria en todos los niveles de responsabilidad.

Cada día, cientos de profesionales con discapacidad hacen posible la labor de Fepamic. / Fepamic
El empleo proporciona estabilidad, autonomía y la posibilidad de construir un proyecto de vida propio para cualquiera. El empleo inclusivo añade igualdad de oportunidades: permite que la formación, la experiencia y las competencias de cada persona se conviertan en desarrollo profesional, responsabilidad y valor para el conjunto de la organización.