El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sopesa convertir la actual sala de prensa de la Casa Blanca en una piscina y habría declarado -en una reunión privada- que quiere que este sea su "último legado", reveló este martes el diario The New York Times.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sopesa convertir la actual sala de prensa de la Casa Blanca en una piscina y habría declarado -en una reunión privada- que quiere que este sea su "último legado", reveló este martes el diario The New York Times.
Según tres fuentes anónimas citadas por el periódico, Trump habría planteado la idea en varias ocasiones a su exsecretaria de Prensa Karoline Leavitt, quien renunció el pasado 27 de agosto, aunque la propuesta no llegó a materializarse.
La sala de prensa James S. Brady es el lugar de trabajo diario de los periodistas que cubren la Casa Blanca desde hace más de cincuenta años, por lo que sustituir ese espacio sin ofrecer una alternativa supondría, en la práctica, expulsar a la prensa del complejo presidencial.
Trump, muy crítico con los medios de comunicación tradicionales, mantiene una batalla judicial para intentar impedir el acceso a la Casa Blanca a los periodistas de CNN, MS NOW y Politico, a los que acusa de difundir "noticias falsas" sobre él, aunque un juez ha frenado por ahora la medida.
Trump se encara con otro periodistaAunque el mandatario suele comparecer a diario ante la prensa, también protagoniza frecuentes rifirrafes con los reporteros, como ocurrió este martes, cuando mandó callar a uno de ellos, al que advirtió que “más le valía tener cuidado” y al que preguntó si era “un enfermo”.
Al ver al corresponsal en la Casa Blanca del medio británico The Independent, Andrew Feinberg, intentando hacerle una pregunta, Trump le dijo: "¡Cállate!¡Cállate! ¿Qué te pasa, eres un enfermo?"
“No sé quién demonios eres, pero más te vale tener cuidado”, añadió.
Feinberg, con quien Trump se mostró cortante en varios momentos del intercambio con periodistas en el Despacho Oval, estaba alzando la voz sobre la de otro reportero para formular su pregunta cuando el republicano le exigió que se callara.
El presidente estadounidense se ha encarado en varias ocasiones con periodistas, especialmente con reporteras, durante este segundo mandato que arrancó en enero de 2025.

El presidente de EEUU, Donald Trump (C), responde a las preguntas de los medios de comunicación / JIM LO SCALZO / POOL / EFE
En noviembre de 2025 le dijo "cállate, cerdita" a la periodista de Bloomberg Catherine Lucey cuando le preguntó, a bordo del avión presidencial Air Force One, por el caso del pederasta Jeffrey Epstein, mientras que en mayo de este año llamó "tonta" a Akayla Gardner, de MS NOW, cuando la periodista le preguntó por el sobrecosto de las obras para construir un gran salón de baile en la Casa Blanca.
En noviembre del año anterior también calificó de "periodista terrible" a Mary Bruce, de ABC News, después de que esta preguntara en la Casa Blanca al príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, por el asesinato del opositor y periodista Jamal Khashoggi.
Los servicios de inteligencia estadounidenses concluyeron que Bin Salmán había aprobado la operación para capturar o matar Khashoggi.
Símbolo de la libertad de prensaLa propuesta del presidente estadounidense recuperaría el uso original de ese espacio, donde el presidente Franklin D. Roosevelt (1933-1945) mandó construir en 1933 una piscina cubierta como parte de la terapia para sus piernas, afectadas por poliomielitis.
Richard Nixon (1969-1974) hizo cubrir posteriormente la piscina para habilitar la sala de prensa, inaugurada en 1970.
Desde el primer mandato de Trump (2017-2021) se ha barajado la posibilidad de sacar a la prensa del Ala Oeste de la Casa Blanca y trasladarla al cercano Edificio de Oficinas Ejecutivas Eisenhower.
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Durante décadas, la presencia de reporteros dentro del complejo presidencial, a pocos pasos del Despacho Oval, se ha considerado un símbolo de la libertad de prensa, consagrada en la Constitución estadounidense.