Avilés vivió momentos de muchísima tensión durante el mitin de Vox en la ciudad. La calle La Fruta se convirtió en un Paralelo 38 policial para separar a los seguidores del partido de Santiago Abascal, ubicados en la parte baja de la calle, cerca de Camposagrado, de los integrantes de la manifestación antifascista, convocada en El Parche. Durante más de dos horas tras el discurso de Vox, integrantes de uno y otro bando intercambiaron gritos e insultos; una situación que no llegó a más gracias a la intervención de los agentes de la Policía Nacional y la Local, que lograron encapsular ambos frentes, aunque no sin apuros. El dispositivo se saldó con tres detenidos por desórdenes públicos y varios heridos en las cargas policiales, entre ellos dos agentes.
Avilés vivió momentos de muchísima tensión durante el mitin de Vox en la ciudad. La calle La Fruta se convirtió en un Paralelo 38 policial para separar a los seguidores del partido de Santiago Abascal, ubicados en la parte baja de la calle, cerca de Camposagrado, de los integrantes de la manifestación antifascista, convocada en El Parche. Durante más de dos horas tras el discurso de Vox, integrantes de uno y otro bando intercambiaron gritos e insultos; una situación que no llegó a más gracias a la intervención de los agentes de la Policía Nacional y la Local, que lograron encapsular ambos frentes, aunque no sin apuros. El dispositivo se saldó con tres detenidos por desórdenes públicos y varios heridos en las cargas policiales, entre ellos dos agentes.
La escalada de tensión comenzó en los minutos finales del acto de Vox. Participantes en la manifestación antifascista y asistentes al mitin fueron avanzando por La Fruta, cada uno por un extremo de la calle. El choque, como si de una justa medieval se tratase, estaba cantado. Unos y otros intercambiaban gritos e insultos, hasta que un casco de moto color blanco y varias sillas de una terraza salieron volando por los aires, y comenzaron a retumbar petardos. Los artefactos pirotécnicos fueron, de alguna manera, el pistoletazo de salida de una carga de la Policía Nacional que llevó calle arriba a los manifestantes hasta llegar al Parche.
La ágil respuesta de los agentes, en perfecta coordinación con la Policía Local, consiguió mantener aislados a los grupos. Los policías municipales lograron controlar a los de Vox y los de la Nacional a los de Asturias Antifascista. La calle se convirtió entonces en una batalla de Verdún del insulto: del muy repetido "Pedro Sánchez hijo de puta" o el "Rojo el que no vote" que se escuchaba cerca de Camposagrado, al "vergüenza me daría ser policía", "Abascal a tu puta casa" o "Todos somos Maricarmen", que "lanzaban" desde El Parche.
La situación estaba controlada, hasta que irrumpió un grupo de personas con banderas de España y de Vox. Su presencia caldeó los ánimos entre los integrantes de la manifestación antifascista, lo que obligó a los agentes a cargar nuevamente para separar a ambos bandos. Fueron unos minutos de confusión en los que los agentes, nuevamente, lograron separar a los grupos sin que llegasen a las manos. Esta maniobra se saldó con una detenida.
Tras esto, los ánimos se fueron enfriando poco a poco. Algunos seguidores de Vox, con sus banderas, trataron de provocar a los de Asturias Antifascista y los agentes tuvieron que amagar con nuevas cargas. También se produjeron otros dos arrestos hasta que pasadas las 21.00 horas, apenas quedaba una treintena de personas, recuperando la plaza de España la normalidad.
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