Los socialistas critican duramente la labor de Ana Hervás, después de que las obras de la ARU de Santa Catalina estén paralizadas y han dejado a los vecinos en una situación de peligrosidad
18/08/2026 Actualizado a las 20:08h.
El PSOE de Aranda exige la dimisión de la concejala de Urbanismo, Ana Hervás, por la gestión del Área de Regeneración Urbana (ARU) de Santa Catalina. «Si la concejala no asume voluntariamente sus responsabilidades políticas, el PSOE reclama al alcalde que proceda a su cese», piden a través de una nota de prensa. Los socialistas consideran que lo sucedido en los bloques Santa Catalina «ha dejado de ser una sucesión de problemas puntuales para convertirse en una muestra evidente de falta de dirección política, ausencia de control y abandono de los vecinos afectados».
Hace casi un mes que las obras están paradas, después que, desde que comenzaran a principios de años, los vecinos hayan denunciado una serie de irregularidades de forma reiterada. «Las quejas y recursos presentados por residentes, algunos de ellos trasladados incluso al procurador del Común, reflejan un creciente malestar ante los retrasos, las dificultades en la ejecución de las actuaciones y una comunicación municipal que ha resultado claramente insuficiente», insisten desde el PSOE.
En toda esta situación, los socialistas ven «especialmente grave» que, ante los problemas surgidos durante la ejecución, el equipo de gobierno «no haya ofrecido todavía explicaciones convincentes sobre qué comprobaciones se realizaron antes de adjudicar las obras para garantizar que la empresa seleccionada disponía de la solvencia, los medios y la capacidad necesarios para ejecutar correctamente un proyecto de esta dimensión». Añaden que «no basta con adjudicar una obra y esperar que todo funcione, el Ayuntamiento tiene la obligación de planificar, supervisar, fiscalizar y reaccionar cuando aparecen los problemas». En esta línea, concluyen que en Santa Catalina «ese control político ha fallado».

Desde el PSOE esgrimen que a los retrasos acumulados se han sumado dificultades en la dirección y coordinación de las actuaciones, problemas con las empresas encargadas de ejecutar las obras y modificaciones de proyectos que los vecinos denuncian no haber conocido ni participado suficientemente. «Mientras todo esto ocurría, quienes debían recibir respuestas han sido precisamente quienes más solos se han sentido: los vecinos de Los Bloques», critican.
En este contexto, recuerdan que el ARU nació para rehabilitar viviendas, mejorar la accesibilidad, regenerar el barrio y elevar la calidad de vida de alrededor de 180 viviendas y de las familias que residen en ellas. «Sin embargo, demasiados vecinos están viviendo justamente lo contrario: obras paralizadas o retrasadas, incertidumbre permanente, problemas de movilidad y accesibilidad y una preocupante sensación de abandono institucional. Especialmente grave resulta la situación de personas mayores o con dificultades de movilidad, para quienes una obra mal planificada o eternizada no supone una simple molestia, sino un problema diario para poder entrar y salir de sus propias viviendas», lamentan.
Quejas vecinalesDesde que comenzaran las obras a principios de año, los vecinos de los bloques de viviendas han denunciado falta de control y seguridad en las obras, ausencia de información, y sobrecostes. Así lo han manifestado en varias ocasiones en el pleno del Ayuntamiento arandino, poniendo sobre las mesa unos hechos que calificaron «como muy graves». Ahora, incluso han creado una cuenta en Instagram donde detallan con vídeos y fotos la situación que viven. Estructuras metálicas para sustituir escaleras, puntales, paredes abiertas, zanjas, residuos, ventanas sin homologar, son algunas de las denuncias.
El Área de Regeneración Urbana (ARU), en su primera fase, afecta a 18 comunidades y 180 viviendas. Se trata de una obra que prevé una inversión pública de 4,8 millones de euros. La licitación de los trabajos quedó por dos veces desierta, y finalmente se realizó una adjudicación directa a la misma empresa dividiendo el proyecto en tres partes a Construcciones Aplibur.
Las obras comenzaron el 20 de enero y el plazo de finalización, estaba fijado para el 30 de junio, aunque finalmente se ha ampliado hasta octubre de 2027.