Felipe VI ha aprovechado este viernes la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias para reivindicar el respeto a las formas y las instituciones democráticas a poco más de un mes de las elecciones generales del 29 de noviembre. Desde el escenario del Teatro Campoamor de Oviedo, el Rey ha recordado que los ciudadanos tendrán pronto la "altísima responsabilidad" de decidir la orientación política del país y ha apelado a la necesidad de preservar la convivencia y buscar el bien común.
Felipe VI ha aprovechado este viernes la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias para reivindicar el respeto a las formas y las instituciones democráticas a poco más de un mes de las elecciones generales del 29 de noviembre. Desde el escenario del Teatro Campoamor de Oviedo, el Rey ha recordado que los ciudadanos tendrán pronto la "altísima responsabilidad" de decidir la orientación política del país y ha apelado a la necesidad de preservar la convivencia y buscar el bien común.
"La democracia requiere de un compromiso diario, cívico y exigente, de un cuidado de sus formas e instituciones, para seguir garantizando nuestra convivencia", ha afirmado el Monarca, que también ha defendido la necesidad de atender y equilibrar "del mejor modo posible" los intereses legítimos de todos los ciudadanos. La referencia electoral ha sido explícita. "No se agota en unas elecciones como las que pronto viviremos", ha señalado Felipe VI sobre el ejercicio de la democracia. El jefe del Estado ha situado así la responsabilidad democrática más allá de las urnas, en un compromiso permanente con las instituciones y las reglas de convivencia.

Los galardonados, durante la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias, este viernes en el Teatro Campoamor de Oviedo. / Ballesteros
El Rey ha enlazado esta reflexión con el legado de la Transición, cuando se cumplen cinco décadas de la aprobación de la ley para la reforma política. Ha recordado aquel proceso como un ejercicio de aprendizaje colectivo, construido sobre la generosidad y la altura de miras, que permitió dejar atrás la dictadura y alcanzar las libertades de forma pacífica. Felipe VI ha reivindicado también la Constitución de 1978, "capaz de acoger a todos los españoles sin distinción alguna", y ha advertido de que aquel aprendizaje no puede darse por concluido. La democracia, ha subrayado, es un camino que obliga a mantener la alerta y renovar la voluntad de aprender y mejorar.
El aprendizaje de LeonorLa experiencia y el aprendizaje han sido, precisamente, el hilo conductor de buena parte de su intervención. El Monarca ha expresado su orgullo por la evolución institucional de su hija Leonor, que este año ha asumido un mayor protagonismo en los premios que llevan su nombre. Ha destacado que la Princesa de Asturias "sigue dando pasos firmes" como presidenta de honor de la Fundación, mientras continúa su formación y adquiere experiencias valiosas para su futuro. Una referencia que ha extendido también a la infanta Sofía.
El Rey ha contrapuesto además el valor de esa experiencia humana a la creciente presencia de la inteligencia artificial, un tema que trata muy a menudo en sus discursos. Ha reconocido su extraordinaria capacidad para procesar y sintetizar conocimientos, pero ha cuestionado que pueda reproducir el aprendizaje moral que proporcionan la edad, el paso del tiempo y la consideración hacia los demás. Frente a la inmediatez tecnológica, Felipe VI ha defendido la paciencia, el esfuerzo y la constancia como condiciones indispensables para alcanzar resultados duraderos. "Démonos tiempo, démonos confianza, para llegar a la mejor versión de nosotros mismos", ha pedido.
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Y ha cerrado su reflexión reivindicando la sinceridad y la creatividad humanas, cualidades que, según ha señalado, ningún algoritmo puede alcanzar por sí solo. Una defensa del espíritu humano que ha servido también para reconocer el trabajo de los galardonados de esta 46ª edición de los Premios Princesa de Asturias.
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