La autora convierte en ‘Cosamala’ (Seix Barral) el drama de las 17 rosas de Guillena en una “novela gótica sureña” donde resuenan ecos de Lorca y el flamenco.
De Carmen Mola a María Oruña: los grandes nombres de la Feria del Libro de Sevilla 2026
“La guerra ha empapado de miedo todo y a todos, un pavor que rezuma desde el suelo y asciende por las paredes como una hiedra que ha convertido a los vecinos en caballos de molino; empujan callados, ciegos y egoístas. Qué puta aquella miseria que no les dejaba volver a tratarse como hermanos. Qué asco daba todo”. Tras la conmoción que supuso La mala costumbre, una de las obras indiscutibles de la última literatura española, Alana S. Portero regresa con Cosamala (Seix Barral), en la que se inspira en las 17 rosas de Guillena, un grupo de mujeres de la localidad sevillana fusiladas en 1937, y en la que entremezcla el horror del enfrentamiento entre vecinos con elementos sobrenaturales para dar forma a una “novela gótica sureña”.
“Quería explorar las posibilidades poéticas de la lucha contra el fascismo”, explicaba este lunes Portero (Madrid, 1978) en una visita a Guillena, en cuyas calles presentó su nuevo libro ante la prensa. “Me preguntaba qué hallazgos literarios podía encontrar ahí. Quería rendir un homenaje a estas mujeres sin contar su historia exactamente”, señala la escritora, que vincula a sus protagonistas al linaje de las brujas y las mujeres perseguidas por salirse de la norma, y a las que concede en este relato, en un acto de “justicia poética”, la “oportunidad de que las cosas hubieran sido de otra manera”.
“Eso es lo importante, que no las vamos a olvidar. Tendrán su trigo, tendrán su cante, diremos su nombre”, dice uno de los personajes en esta novela espectral y hermosa escrita sobre la huella que dejan los muertos. Portero invoca en su ficción a Manuela, Trinidad, Granada, Dolores o Tomasa, a las que considera un símbolo de “la violencia fascista contra las mujeres durante la Guerra Civil” que siempre ha “obsesionado” a la novelista. “Si me preguntan por qué elegí Guillena, cuando hay muchos casos muy parecidos en Andalucía, como las aceituneras de San Juan de Aznalfarache o las Niñas del Aguaucho, es porque la madre de mi mejor amiga es de aquí, y cuando exhumaron a las 17 rosas, en 2012, mi amiga me dijo: Ese es mi pueblo”, recordó la también directora escénica y medievalista, que recorrió algunos de los escenarios reales de la tragedia como el Ayuntamiento de Guillena o El Palomar, hoy un hogar del pensionista que Portero imagina en su fábula como un cabaret rebautizado como La Paloma y regentado por La Tórtola, defensores de una alegría libertaria que terminará ahogándose en la oscuridad.
La verdad de un puebloEn el municipio sevillano, la publicación de Cosamala se vivía estos días con emoción. “Lo bonito del arte es que abre una ventana. Igual alguien lee este libro y se interesa por las figuras de estas mujeres, y surge otra investigación, y surge otro libro, surgen nuevas dudas, y así es como la memoria no muere, se extiende, avanza”, sostiene la historiadora Blanca Domínguez Marcello, bisnieta de Manuela Méndez Jiménez, “que tuvo un final muy macabro, como las otras 16. Las sacaron de sus casas, las raparon, les dieron aceite de ricino y las torturaron, y las llevaron en un camión al cementerio de Gerena donde las soltaron y jugaron a cazarlas. Trataron a esas mujeres peor que a los perros, sólo porque sus maridos habían huido y querían dar un castigo ejemplar”, reconstruye la descendiente.
“Quería explorar las posibilidades poéticas de la lucha contra el fascismo”
La aciaga memoria de las 17 rosas de Guillena tuvo un epílogo feliz, como destaca la cantautora y también historiadora Lucía Sócam. “Con no poco trabajo y esfuerzo conseguimos investigar y encontramos la verdad”, un hallazgo por el que los familiares de las víctimas estarán “eternamente agradecidos a José Domínguez Núñez, un niño que mientras jugaba en el cementerio de Gerena sufrió el trauma tan enorme de ver cómo asesinaban a esas mujeres. Su testimonio fue fundamental para localizar la fosa. Gracias a eso tuvimos la fortuna de poder exhumarlas, identificarlas y que hoy descansen en Guillena, donde sus familiares pueden ir a hablarles, a rezarles o a llevarles flores”, celebra Sócam.
Pero María Dolores Sánchez, bisnieta de Ramona Navarro, matiza que la reparación no ha terminado. “Nuestras mujeres siguen desaparecidas porque la justicia en este país todavía no las ha registrado como personas que están muertas, que fueron asesinadas. Algo que hemos solicitado a la Fiscalía y ante lo que todavía no hemos obtenido respuesta”.
La escritora Alana S. Portero, fotografiada este lunes en una visita a Guillena, la localidad sevillana donde se ambienta su última obra.
/ Iván Giménez – Seix Barral
En Cosamala, Portero se pregunta “qué le pasa a la tierra, a una comunidad, cuando se nos amputa la posibilidad de despedirnos de los que se van”, también se interesa por los cuerpos “a los que no se les rinde el respeto que merecen”, un interrogante que alcanza una peculiar resonancia en el presente. “Hoy tenemos una relación con la muerte, con el cuidado de las personas que se van, demasiado burocrática”, opina la madrileña, que resalta que, “en Antígona, no poder enterrar a los muertos era el peor castigo que se le puede dar a una familia, y estoy de acuerdo. Los cuerpos son seres humanos que han muerto, mucho más que cadáveres, que son carne en descomposición, y los funerales no son sólo para las personas que se van, también dan consuelo a los que se quedan”.
Una mirada compasivaLa novelista perfila en su trama a personajes históricos como Queipo de Llano o Ramón de Carranza, retratos en los que procuró “no caricaturizar”, porque “una narradora ha de ser compasiva. Le he cedido a Queipo, por ejemplo, algunos de mis miedos. Me preguntaba: ¿Cómo puedo comprender a esta persona? Que era un ser humano, al fin y al cabo, y que tenía sus motivaciones, que hay que esforzarse en entender”, analiza la ganadora de los premios Dulce Chacón y Almudena Grandes, entre otros reconocimientos, que decidió no cargar las tintas para que primara la verosimilitud. “Si yo hubiera descrito los crímenes fascistas tal y como fueron, los lectores no me habrían creído, habrían pensado que hacía propaganda. Los he suavizado”, comenta.
En el “paisaje heráldico” de Andalucía, que describe como “una tierra con apellidos y siglos de usanza bendecidos por un dios extraño que lleva anillos de oro en las manos en lugar de clavos, al que le cantan motetes y no saetas”, Portero remarca que no sólo los “señoritos” se sumaron a la columna Carranza, “también hay chavales del pueblo que tienen vergüenza de clase, que ven una salida y una oportunidad de medrar”, los “hijos de los pobres” que, como se dice en la novela, albergan “desesperación por ser considerados dignos, importantes, algo más que mulas de carga que huelen a estiércol, como sus padres” que acabarán siendo “los peores criminales, los más ciegos y obedientes”.
Pero en Cosamala, Portero, una prosista excepcional que vuela siempre más allá de la tierra y la sangre, parte de una intención “ante todo, poética, aunque la política se cuele por el fondo”. Y en esta obra tallada desde la admiración al habla andaluza, donde asoma igualmente “esa cosa esotérica del flamenco” –admite que se ha vuelto “aficionada, y eso que antes me resistía: no quería que se me metiera dentro el canto de los perdedores”–, la creadora enciende una vela a Lorca y arranca cada capítulo con un verso suyo.
“La primera vez que leí a Lorca, con 12 años, lloré. Busco conseguir eso en todo lo que escribo”
“Era una deuda que yo tenía pendiente”, asegura sobre una novela cuyo lanzamiento coincide con el fenómeno de La bola negra, otro homenaje al poeta granadino en el que Portero aparece en una secuencia junto a nada menos que Glenn Close. “Me marcó ver muy joven Las amistades peligrosas”, contaba divertida la novelista a este periódico, “y el día que rodaba con ella me puse a recitarle los diálogos de esa película”.
“En ningún momento me vais a creer si os digo que no calculé que sería el 90 aniversario del fusilamiento de Lorca cuando se publicaba el libro, y que habría tantas conmemoraciones”, se disculpaba Portero ante la prensa. Con el autor de La casa de Bernarda Alba o El público, argumenta, “muere una posibilidad política y poética de este país, por eso su figura sigue siendo tan relevante. Ya sé que hay mucha otra gente que encarna los mismos valores, pero él era un símbolo perfecto de todo esto, de lo que podría haber sido España. Y, literariamente, a mí Lorca me ha influido todo, es la persona que me empujó a escribir. Cuando yo leí Bodas de sangre, y sus versos famosos de ‘te sigo por el aire como una brizna de hierba’, lloré sin entender muy bien lo que leía. Entonces tenía 12 años, y pensé: Quiero provocar esto en alguien, quiero que se emocione cuando me lean”. Y concluye, volviendo a los espectros que deambulan por su narración: “En cierto modo, Lorca también es un fantasma que no nos deja descansar, que nos interpela”.
| # | Наименование новости | Тональность | Информативность | Дата публикации |
|---|---|---|---|---|
| 1 | Alana S. Portero y los fantasmas de la Historia | 0 | 8.93 | 21-10-2026 |
| 2 | Un paseo con Alana S. Portero por los escenarios de 'Cosamala', la historia de las '17 rosas' de Guillena | 0 | 7.8 | 20-10-2026 |
| 3 | Alana S. Portero, en el pódcast del suplemento ABRIL: "Yo escribo para intentar comprender la realidad" | 0 | 9.02 | 14-02-2026 |
| 4 | Almuzara presenta 'Lo flamenco' de Manuel Chaves Nogales | 0 | 8.67 | 24-02-2026 |
| 5 | Rodrigo Cortés y Ángeles González-Sinde acudirán a la Feria del Libro de Huelva | 0 | 8.34 | 23-10-2026 |
| 6 | Pastora, faro y guía del cante | 0 | 5 | 19-06-2026 |
| 7 | 'Forastera': El verano en que la abuela murió | 0 | 7.43 | 11-09-2026 |
| 8 | La figura de La Petenera llenará de cantes la Feria del Libro de Cádiz | 0 | 5.78 | 02-07-2026 |
| 9 | Juan Pedro Cosano: “Lo que vivimos es difícilmente comparable con otra época” | 0 | 11.19 | 12-10-2026 |