Javi Miñambres y Alberto Martín lograron el tercer puesto en el Mundial Universitario de balonmano que se disputó en Francia y del que ambos se quedan con un mismo momento
02/07/2026 a las 08:19h.
Lo que vivieron Javi Miñambres y Alberto Martín es otra de tantas demostraciones de que el deporte es capaz de ir mucho más allá de la competición dentro de un terreno de juego, sobre todo cuando se trata de un campeonato europeo o Mundial.
Los dos jugadores ademaristas han vuelto del Mundial Universitario de Balonmano con una medalla de bronce al cuello, un premio muy importante -aunque con la sensación conjunta de que querían más-, pero que viene acompañado de una experiencia difícil de olvidar. La selección nacional masculina conquistó el tercer puesto en Burdeos después de imponerse a Polonia en el partido por el bronce, cerrando un torneo que tuvo acento ademarista y que dejó a los dos jugadores del Abanca Ademar con una vivencia de crecimiento deportivo y personal.
La experiencia desde el inicio
Por definir su experiencia completa, España se concentró el 17 de julio en Azuqueca de Henares, con apenas unos días de preparación antes de viajar a Francia. «Desde el principio el grupo fue excelente», explica Javi Miñambres, que reconoce que el margen de trabajo fue reducido, aunque la selección partía con la importante ventaja de tener el modelo de juego común implantado por la Federación Española para sus diferentes categorías: «Todos habíamos trabajado ya con ese modelo, entonces teníamos una base a partir de la cual retocar ciertos aspectos».
El torneo también obligó a adaptarse a unas condiciones lejos de ser ideales. Burdeos recibió a las selecciones con una alerta roja por calor -similar a la que se vivió en León- y temperaturas que superaron los 42 grados.
En la pista, España fue de menos a más en una fase de grupos que resolvió con pleno de victorias ante Croacia, Argentina y República Checa. El encuentro «más exigente» fue el primero, ante una Croacia que resistió hasta el tramo final, pero el equipo español acabó imponiéndose a partir de sus grandes señas de identidad como son la defensa alta, el ritmo y el contraataque. «Es muy de correr, de meterle ritmo. En el Ademar también es una de las señas de identidad, la buena defensa y poder meter con el contraataque gol rápido».
El partido que les marcó
El cruce de cuartos ante Líbano fue el más cómodo desde el punto de vista deportivo, pero terminó siendo el partido que más marcó a los dos ademaristas. Miñambres recuerda un partido «muy especial» y un rival que, pese a perder por una diferencia muy amplia, «lo dejaba todo en cada acción». Alberto Martín va incluso más allá y convierte ese encuentro en el mejor momento del Mundial. «Fue muy bonito para mí jugar contra el Líbano. Tuve la oportunidad y la suerte de hablar con algunos y me estuvieron comentando que había personas que vivían a tres calles de un bombardeo», relata el madrileño.
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Al final de aquel partido, los jugadores libaneses dieron las gracias a los españoles. «Nos decían todos 'thank you', 'gracias, gracias'», recuerda Alberto Martín. Una escena que, aunque parezca sencilla, viene cargada de significado para un deportista acostumbrado a competir en otro contexto: «Que te agradezcan jugar a balonmano, pues dices tú: ¿pero por qué esta gente me está diciendo gracias?».
Regresando a lo deportivo, el gran golpe llegó en semifinales. España se midió a Francia, anfitriona del torneo, en un partido que dejó la sensación de oportunidad perdida. Miñambres no se esconde al analizarlo: «Creo que la culpa de perder fue nuestra». El jugador del Ademar reconoce el mérito del rival, pero considera que España no encontró fluidez en ataque y tampoco estuvo al nivel esperado en defensa. Ese tropiezo dejó a España sin final, pero no sin reacción. La selección española supo competir ante Polonia y abrió una ventaja decisiva en los últimos minutos para asegurar el bronce. «Nos llevamos una medalla que por supuesto valoro mucho», admite Miñambres, aunque también reconoce que «no era exactamente la que el grupo tenía en mente al comenzar el torneo».
A nivel individual, el Mundial también dejó lecturas importantes para los dos jugadores del Ademar. Miñambres reconoce que durante el torneo actuó tanto en el puesto de dos como en el avanzado del 5-1, algo que no había hecho en el Ademar. «El hecho de que el entrenador confiara y me diera esa oportunidad me gustó y me sirvió para saber que soy capaz».
Más allá del bronce, el Mundial Universitario también refuerza una idea de futuro. Miñambres y Martín ya han formado parte de categorías de la selección y ambos miran a la absoluta como un sueño «lejano, pero no imposible». «Por mi cabeza pasa mucho», reconoce Miñambres, que habla de la selección absoluta como «un sueño o un objetivo» y admite que el nivel internacional todavía le parece «un balonmano totalmente diferente» al actual. Alberto Martín, por su parte, lo expresa en una línea similar. Para él, vestir algún día la camiseta de la absoluta es «un objetivo a conseguir, un sueño y una meta», aunque sabe que el camino exige trabajo diario y una gran temporada en el Helvetia Anaitasuna, su club. «Hay un montón de gente con el mismo sueño y con las mismas metas», recuerda.