"Mamá, ¿vendemos la casa de Bellaterra?". Fue una de las primeras preguntas que la hija de Elisenda de Clascà hizo a su madre cuando estalló la crisis de la peste porcina africana. La joven estudia en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), muy cerca del IRTA-CReSA. "Fue lo primero que me dijo", recuerda De Clascà, vecina de Bellaterra.Seguir leyendo....
"Mamá, ¿vendemos la casa de Bellaterra?". Fue una de las primeras preguntas que la hija de Elisenda de Clascà hizo a su madre cuando estalló la crisis de la peste porcina africana. La joven estudia en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), muy cerca del IRTA-CReSA. "Fue lo primero que me dijo", recuerda De Clascà, vecina de Bellaterra.
Ese temor ha vuelto a aflorar este 8 de septiembre, cuando una treintena de personas se ha concentrado en la plaza del Pi para reclamar más información sobre la ampliación del centro de investigación y, sobre todo, garantías sobre su futuro. Los impulsores aseguran que la plataforma vecinal reúne ya a unas 300 personas.
La principal preocupación de los manifestantes es que las instalaciones puedan llegar algún día a un nivel 4 de bioseguridad, algo que el IRTA-CReSA niega que forme parte del proyecto. Los vecinos reclaman también protocolos claros para saber cómo actuar en caso de accidente o emergencia.
"Lo primero que me preocupa es que ya hemos tenido una crisis sanitaria como la peste porcina africana y ha habido mucha opacidad", sostiene De Clascà. A su juicio, la ubicación del laboratorio, junto a zonas residenciales y al campus de la UAB, obliga a extremar la transparencia. "Un accidente puede ocurrir sin que nadie haya hecho nada mal. Puede haber un incendio. Lo que necesitamos es minimizar el riesgo", afirma.

Elisenda Clascà, vecina de Bellaterra / Ferran Nadeu / EPC
La vecina asegura que han pedido explicaciones a la Entidad Municipal Descentralizada (EMD) de Bellaterra sobre los planes de emergencia y lamenta las respuestas recibidas. También explica que intentaron contactar con el IRTA-CReSA sobre la ampliación. "Han dicho que estas obras, en concreto, no son para un grado 4, pero no han dicho que no vaya a pasar", señala.
El episodio de la peste porcina africana ha incrementado la inquietud vecinal, aunque el origen del brote no se ha establecido de forma concluyente y no puede afirmarse que proceda del laboratorio. La enfermedad afecta a cerdos y jabalíes y no se transmite a las personas. La preocupación de los manifestantes se centra, por tanto, en los riesgos potenciales asociados a una instalación de alta biocontención y en la falta de información que, según denuncian, han recibido.
Remei Barceló, que lleva 22 años viviendo en Bellaterra, insiste en que confía en que el centro cumple las normas de seguridad. "Entiendo que lo están haciendo muy bien", afirma. Sin embargo, marca una línea roja: "No me quita el sueño el grado 3; me quita el sueño que pueda llegar a ser 4". Barceló no se plantea marcharse, pero reclama que se descarte de forma clara esa posibilidad.

Remei Barceló, protesta porque el centro de laboratorio de donde sale la peste porcina, CRESA / Ferran Nadeu / EPC
Carles Triginer, médico especialista en cuidados intensivos y vocal de Gent per Bellaterra en la Junta de Vecinos de la EMD, sitúa el problema en la comunicación. "Lo que más me preocupa es la desinformación y la falta de protocolos de seguridad explicados a la población", afirma. Triginer recuerda que el riesgo cero no existe: "Trabajas con pacientes, con animales o con virus y en todas partes pueden producirse accidentes".
El representante vecinal señala además que las restricciones derivadas de la peste porcina han afectado especialmente a una población rodeada de bosque. "Nosotros tenemos el bosque a 50 metros", explica, y reclama que las medidas y los protocolos se comuniquen de forma comprensible.

Carlos Triginer, vecino y portavoz del partido Gent per Bellaterra en la Junta de Vecinos de la Entitat Municipal Descentralizada (EMD) / Ferran Nadeu / EPC
El IRTA-CReSA descarta el nivel 4Frente a las críticas, el IRTA-CReSA asegura que la ampliación "no prevé, en ningún caso, la construcción de un laboratorio de nivel 4 de bioseguridad (BSL-4)". Las nuevas instalaciones mantendrán, según la institución, el actual nivel 3 (BSL-3).
El centro sí confirma que la ampliación permitirá reforzar y ampliar sus ámbitos de investigación. La nueva infraestructura estará destinada a investigar nuevos retos relacionados tanto con la salud animal como con la salud humana, dentro del enfoque One Health, que estudia de manera conjunta la salud de las personas, los animales y el medio ambiente.
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El IRTA-CReSA sostiene además que ya ha transmitido esta información a los organizadores de la concentración y que se ha puesto a su disposición para resolver dudas. La institución afirma mantener un contacto "abierto y constante" con las entidades locales, las administraciones y las agrupaciones vecinales de Bellaterra.
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