Una consecuencia del nuevo estatus de los animales de compañía es el auge de la rehabilitación animal que se encarga de dolencias que hace años se daban por inevitables
Son escenas que cada vez se ven más a menudo: un perro caminando sobre una cinta subacuática, un gato recibiendo sesiones de electroestimulación, un cachorro con displasia de cadera aprendiendo a moverse de nuevo gracias a la hidroterapia. Lo que hace apenas una década era un servicio casi anecdótico, reservado a animales de competición o a casos muy puntuales, se ha convertido en una de las especialidades con mayor crecimiento dentro de la veterinaria española.
Detrás de este auge no solo hay avances en fisioterapia y medicina veterinaria, sino un cambio más profundo por parte de la sociedad que denota que los animales de compañía son, cada vez más, miembros de la familia de pleno derecho. Y como tales, reciben tratamientos que hasta hace poco solo se planteaban para personas con la misma exigencia y la misma carga emocional.
De hecho, Valle Sánchez, veterinaria rehabilitadora, primero se formó como fisioterapeuta y, tras varios años trabajando con personas, se pasó a los animales. Durante más de una década, ha llevado el servicio de rehabilitación en numerosas clínicas antes de fundar Recuperavet, un centro dedicado exclusivamente a la rehabilitación y la fisioterapia en pequeños animales.
Con ella, intentamos entender qué hay detrás de este fenómeno y cómo hay familias dispuestas a invertir tiempo y dinero en la rehabilitación de un animal, clínicas que amplían sus servicios para incluir fisioterapia y rehabilitación funcional, y cómo crece una demanda que empieza a marcar tendencia en el sector.

¿Qué hace una rehabilitadora y qué tipo de pacientes tiene?
Mi trabajo consiste en el diagnóstico y tratamiento, desde el punto de vista de la rehabilitación, de los pacientes, en su mayoría perros y gatos, aunque también acuden a la consulta conejos, hurones, tortugas o pájaros que padecen alguna afección ortopédica y neurológica. Aunque cada vez es más frecuente que acudan a la consulta pacientes sanos para mejorar su rendimiento deportivo o para minimizar el riesgo de lesiones.
¿Hay dolencias que se están tratando ahora con rehabilitación y que antes se daban por inevitables?
Para los pacientes neurológicos, que han sufrido hernias discales donde se ha visto muy comprometida su movilidad y que han pasado por quirófano, la rehabilitación es imprescindible para la recuperación de la función motora. En algunos casos, la afectación no es severa, pero en otros la falta de movilidad es completa y es fundamental que actuemos cuanto antes para volver a recuperarla, en caso de que sea viable hacerlo. Tampoco podemos olvidar que actualmente la medicina veterinaria ha avanzado mucho en ortopedia, y cada vez las técnicas quirúrgicas empleadas son más avanzadas, y en estos casos la rehabilitación es muy importante. Es fácil de imaginar en medicina humana que tras una cirugía se haga rehabilitación, entonces ¿por qué no en veterinaria?
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¿Algún caso que recuerde especialmente?
Es difícil quedarme con un solo caso, son muchas las familias que han pasado por mi vida y cada una de ellas tiene una historia especial, pero quizá sean dos los pacientes que más me han marcado y posiblemente enseñado, son Astriz y Kay. Astriz es una gatita joven que sufrió una caída y se fracturó la columna y, tras ser intervenida de urgencia, el pronóstico de que volviera a caminar era muy reducido y actualmente es una gata prácticamente sin secuelas. Y Kay era un labrador que fue intervenido de un tumor medular cervical y cuando llegó a la clínica estaba sin poder mover las cuatro patas, y con mucho trabajo por nuestra parte y por parte de su familia, y porque no decirlo, con ayuda también de que era un cabezota y tenía muchas ganas de vivir, volvió a caminar.
Cada vez es más habitual oír hablar de rehabilitación veterinaria. ¿Ha cambiado la medicina veterinaria o ha cambiado la manera en que la sociedad entiende la salud de los animales?
Creo que han sido las dos cosas. La medicina veterinaria ha cambiado muchísimo y cada vez el grado de especialización es mayor, los pacientes son más longevos y nuestra capacidad de tratamiento ha mejorado, pero también la sociedad ha cambiado su forma de verlos, ya son miembros de nuestra familia y, como tal, se busca que tengan la mejor calidad de vida posible.
Valle Sánchez
Veterinaria rehabilitadora
¿Qué dice del lugar que ocupan hoy los animales en nuestras vidas el que estemos invirtiendo cada vez más recursos en recuperar su movilidad, aliviar su dolor o mejorar su calidad de vida?
Si tenemos en cuenta que no se nos obliga a tener animales, que somos libres de elegir si tenerlos o no, también tenemos que ser coherentes sobre cómo debe ser el cuidado que merecen. Alguien que no tiene o no ha tenido un animal, posiblemente no entienda que yo me dedique a esto y menos que haya gente que pague por ello, pero el problema no es mío, el problema es de esa persona que se pierde lo bonito de amarlos.
¿Ha cambiado la actitud de los tutores?
Es posible que sí, pero sobre todo lo que ha cambiado es nuestra capacidad como veterinarios de ofrecer tratamientos cada vez más punteros para mejorar la calidad de vida del paciente y por tanto de la familia.
¿Qué señales indican que un animal tiene dolor aunque no lo manifieste de manera evidente?
Esta pregunta es muy importante porque la manera de expresar el dolor es muy diferente a la nuestra. Nos fijaremos en su comunicación no verbal. Por ejemplo, algo que es frecuente ver en un perro o gato que tiene dolor es que deja de hacer cosas que antes hacía, como subir al sofá, al maletero del coche, las escaleras de casa... No hay que esperar a que nuestro animal chille porque le duele porque cuando esto ocurre vamos un poco tarde. Otras señales son cambios en el comportamiento, animales que nunca han mostrado señales de agresividad, empiezan a hacerlo. Señales hay muchas, lo importante es que si las familias tienen dudas, acudan a su veterinario de confianza y pregunten.
¿Es posible que se confundan determinadas limitaciones propias de la edad con algo que podría tratarse?
Sí, una frase muy habitual es: “Como ya es mayor, se mueve menos” y no debemos normalizar esta afirmación. Es cierto que el envejecimiento de los perros y gatos va más rápido que el nuestro, pero si un perro o gato empieza a moverse menos y a dormir más, a lo mejor tiene dolor y no lo sabemos.

¿Los animales colaboran durante la rehabilitación?
Pues no puedo decir que el 100% se porten bien, pero la mayoría sí lo hacen, sobre todo cuando empiezan ellos mismos a ver los resultados de las terapias y mejoran el dolor, y porqué no decirlo, ¡el chantaje con premios ayuda mucho! Nosotros en Recuperavet somos muy conscientes del manejo que hacemos desde el día uno que vienen a valoración funcional, porque de ese manejo puede depender que vuelvan confiando o que no quieran volver a entrar. Al igual que nosotros, ellos tampoco se sienten igual todos los días y hay que darles el tiempo que necesitan para cada una de las terapias.
La rehabilitación puede implicar semanas o meses de tratamiento. ¿Es un recurso al alcance de cualquier familia?
Actualmente hay numerosos seguros para animales que cubren los gastos de rehabilitación. Yo cada vez animo más a las familias a que se informen sobre esto.
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¿Qué importancia tiene la implicación de la familia en casa?
Es un punto importante a tener en cuenta. Muchos de nuestros pacientes los vemos una vez a la semana, pero los otros seis, incluso el resto del día terminada nuestra sesión, hay que seguir trabajando con ellos, sobre todo si se trata de un paciente neurológico. Nosotros insistimos en el trabajo en casa, ajustamos protocolos de ejercicios a cada paciente, hacemos seguimiento con videos…recordemos que algunos no se comportan igual en el centro que en su casa, y para nosotros es importante conocer cómo son en su entorno.
¿Hacia dónde cree que va la rehabilitación animal?
Yo vengo de fisioterapia en personas, después decidí que ser veterinaria era lo mío y hacer rehabilitación en animales, mi felicidad. Desde que me licencié en veterinaria, el cambio en lo que respecta a la rehabilitación ha sido brutal, aunque todavía tiene que seguir cambiando ya es una realidad la importancia de nuestra especialidad.
Valle Sánchez
Veterinaria rehabilitadora
¿Qué técnicas o tratamientos cree que veremos normalizados dentro de diez años?
Actualmente contamos con herramientas de última generación a nuestro alcance para realizar cualquier tratamiento en un centro de rehabilitación, lo que nos falta hoy en día es que la capacidad de tratamiento que tenemos llegue también a la medicina preventiva. Es un reto ambicioso, pero como dijo Hans-Georg Gadamer, filósofo alemán “A diferencia de otras artes, la ‘obra’ del arte de curar es invisible, y su ‘forma’ más perfecta es la ausencia de la enfermedad”.
¿Qué enfermedad o problema le gustaría que en el futuro pudiera tratarse mucho mejor de lo que puede hacerse hoy?
El dolor, todavía llegamos tarde a muchos pacientes por falta de diagnóstico. El dolor puede ser miofascial, visceral, neuropático…y no todos van a presentarse ni tratarse de la misma manera. Muchos perros y gatos viven en sufrimiento, y podemos evitarlo.
Después de ver cada día animales que recuperan sus capacidades, ¿qué ha cambiado en su propia manera de mirarlos?
Cambiar no ha cambiado nada, sigo siendo una apasionada de lo que hago, sigo queriendo aprender, crecer profesionalmente para llegar a más pacientes, dar a conocer lo maravilloso de esta especialidad, que hace 21 años cambió el rumbo de mi vida, pasando de la fisioterapia en humanos a la veterinaria, pudiendo ver en mi trabajo la oportunidad de hacer felices a muchas familias.