Le dejan un poco más y casi se acaba comiendo todo el Código Penal. Entre otras cosas, porque en poco más de una hora tuvo tiempo de huir de la Policía Local, causar daños en un coche, entrar a una casa con los residentes dentro y hasta llevarse un cuchillo, agredir con un tenedor a un peatón que paseaba por la calle con su hijo y hasta lesionar a un agente del cuerpo municipal de seguridad en Elche. Lo peor es que si los delitos nunca tienen una explicación lógica, en este caso parece que mucho menos.