El nuevo reglamento de circulación, que entra en vigor el 1 de octubre, quiere reducir el riesgo de atropello al eliminar el ámbar intermitente para vehículos en los pasos de peatones semaforizados
El 1 de octubre entra en vigor la modificación del reglamento general de circulación que aprobó el Consejo de Ministros el pasado mes de junio con el objetivo principal de proteger a los usuarios vulnerables de la vía. Entre los cambios introducidos se establece que en los pasos para peatones con semáforo, como norma general, la luz ámbar intermitente para vehículos no podrá coincidir con la verde para viandantes. De este modo, se persigue reducir el riesgo de atropellos. Sin embargo, la aplicación de esta medida es responsabilidad de cada localidad y Barcelona ha informado que no lo hará en la fecha establecida. La Ciudad Condal solicitó una moratoria a la DGT y ha pedido criterios claros para aplicar la nueva regulación, después de analizar durante los últimos meses sus posibles consecuencias sobre la movilidad y la seguridad.
El director de Tráfico, Pere Navarro, ha explicado en el programa El Món a RAC1 que la situación actual “genera riesgo” para los peatones, y asegura que “en Europa se ha ido suprimiendo poco a poco”. Por eso defiende que, cuando la luz está verde para los peatones, debe estar roja para los coches, y viceversa. A pesar de todo, Navarro apunta que “puede haber excepciones en algún cruce si el cambio genera más inconvenientes que las ventajas, pero hará falta un informe técnico contundente que lo justifique”. Por su parte, fuentes municipales de Barcelona han anunciado que analizarán cuáles son las intersecciones en las que es necesario mantener el ámbar intermitente.
El Ayuntamiento de Barcelona analizará cuáles son las intersecciones en las que es necesario mantener el ámbar intermitenteEn la actualidad, unas 1.550 cruces de la ciudad tienen actualmente amarillo intermitente para los vehículos que realizan determinados giros mientras los peatones disponen de luz verde. Desde el consistorio han asegurado que “la aplicación estricta de la normativa reduciría la capacidad de algunas vías, aumentaría la congestión del tráfico y obligaría a aumentar los ciclos semafóricos e introducir nuevas fases”. Esto significa que habría menos tiempo en verde para todos, también para los peatones.

Por otro lado, el Ayuntamiento defiende que el amarillo intermitente tiene algunas funciones positivas como “la mejor visibilidad del paso de peatones, la advertencia a los conductores de su presencia y el refuerzo que supone para el cumplimiento de la obligación de ceder el paso”. Su preocupación es que la solución adoptada para cumplir el nuevo reglamento genere otros problemas de movilidad y reduzca innecesariamente los tiempos de verde para los peatones.
Semáforos ámbar para bicicletasEl impacto puede extenderse además a la bicicleta. Barcelona cuenta con unas 500 intersecciones con amarillo intermitente para bicicletas, una configuración concebida para favorecer la continuidad y fluidez de los itinerarios ciclistas. El Ayuntamiento advierte de que la aplicación del nuevo reglamento podría afectar también a las intersecciones donde confluyen peatones, bicicletas y tráfico motorizado.
La discusión que se abre ahora va, por tanto, mucho más allá de quitar una bombilla. La DGT quiere que cuando un peatón tenga luz verde no exista simultáneamente una señal que permita avanzar al vehículo que atraviesa su trayectoria. Las ciudades tendrán que traducir ese principio de seguridad a una red de cruces con diferentes configuraciones, intensidades de tráfico y necesidades de movilidad.

El desafío será conseguir que una prioridad más clara para quien cruza a pie no termine convirtiéndose en una nueva fuente de conflictos en la circulación. Y será en los próximos meses, cuando los semáforos empiecen a adaptarse, cuando se podrá comprobar cómo se resuelve en la práctica ese difícil equilibrio entre seguridad y movilidad.
Los atropellos, un problema eminentemente urbanoEl cambio normativo llega en un contexto en el que los atropellos continúan teniendo un peso importante en la siniestralidad urbana. Los últimos datos consolidados de la DGT corresponden a 2024: ese año murieron 320 peatones en España, de los cuales 207 fallecieron en vías urbanas. Además, 1.775 peatones resultaron heridos hospitalizados y otros 11.290 sufrieron lesiones que no requirieron hospitalización. Los siniestros con peatones se concentran claramente en las ciudades: el 94% se produjo en vías urbanas, que también acumularon el 65% de los peatones fallecidos.

Pero estos datos no permiten saber cuántos atropellos se producen específicamente en cruces con el actual sistema de amarillo intermitente para vehículos y verde para peatones. Para aproximarse a ese escenario hay que recurrir a una serie estadística específica de la DGT sobre pasos de peatones.
Entre 2014 y 2023 fallecieron 1.047 peatones en pasos de peatones en España. El 87% de estos fallecimientos se produjo en vías urbanas y, de ellos, el 35,3% tuvo lugar en una intersección. Además, el 86,9% de los peatones fallecidos no había cometido ninguna infracción. Son datos que ayudan a explicar el foco de la nueva regulación, aunque no permiten atribuir esos siniestros a la coexistencia de las dos señales semafóricas.