Cerca de 8.800 kilómetros separan Alicante de Nicoya, la península más grande de Costa Rica y uno de los cinco territorios del mundo (junto a Cerdeña, Italia; Okinawa, Japón; Loma Linda, Estados Unidos e Icaria, en Grecia) considerados "zonas azules" de la longevidad. Son regiones con una concentración inusualmente alta de ciudadanos por encima de los 100 años y que gozan, además, de buena salud.
Cerca de 8.800 kilómetros separan Alicante de Nicoya, la península más grande de Costa Rica y uno de los cinco territorios del mundo (junto a Cerdeña, Italia; Okinawa, Japón; Loma Linda, Estados Unidos e Icaria, en Grecia) considerados "zonas azules" de la longevidad. Son regiones con una concentración inusualmente alta de ciudadanos por encima de los 100 años y que gozan, además, de buena salud.
Para descubrir qué factores hacen de los nicoyanos unas personas especialmente longevas viajó hasta allí en 2024 por primera vez, con un proyecto de tesis doctoral bajo el brazo, el gerontólogo de la Universidad de Alicante José Antonio Rabadán. En su última parada conociendo centenarios costarricenses le esperaba "lo mejor": un anciano llamado José Flores, nacido en la localidad de Lajas de Cañas, aseguraba haber nacido en 1907, lo que le convertiría en la persona más longeva actualmente y batiría además el récord del hombre más longevo de la historia.
Sin embargo, don José (así le llama el profesor Rabadán) no disponía de ninguna prueba fehaciente de que hubiera nacido en ese momento, porque en las zonas campesinas de Costa Rica, a principios del siglo XX, no era necesario contar con un documento de identidad. El profesor de la UA se propuso, por tanto, reconstruir su vida para certificar que tiene 119 años con pruebas como la partida de bautismo, nóminas o registros de su participación en la guerra civil de Costa Rica de 1948. Una tarea difícil que ha llevado a Rabadán en cuatro ocasiones en Costa Rica y que espera, en breve, poder culminar con la validación internacional final.

José Flores en la celebración de su cumpleaños / INFORMACIÓN
Mujeres longevasLa longevidad de las mujeres siempre ha resultado llamativa. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, las mujeres viven, de media, 86 años en España, frente a los 81 de los hombres. Un dominio de la longevidad femenina que, según el investigador de la UA, está cerca de terminar por el aumento de los hábitos poco saludables, como el consumo de tabaco o alcohol, en las nuevas generaciones de mujeres. "En estas generaciones, las de nuestros padres y abuelos, las mujeres no tenían esas costumbres. Se han conservado mejor. Ahora, el hombre poco a poco va a disminuir esa desventaja" apunta Rabadán, que señala que, en países como Ucrania, la esperanza de vida de los hombres ha caído cerca de diez años por la pérdida de vidas en el frente de la invasión rusa.
La diferencia de longevidad entre mujeres y hombres va a ir acortándoseJosé Antonio Rabadán
— Investigador de la UA
Cuando el investigador conoció al costarricense José Flores, todavía vivía en España María Branyas, una catalana que, hasta su fallecimiento en 2024, fue la persona viva registrada más longeva del mundo. Nadie dudó de la veracidad de la edad de Branyas, cuya genética llegó a ser investigada por científicos de Barcelona. "Me parecía injusto poner en duda que en Costa Rica pudiera haber personas extremadamente longevas. Y esa molestia me llevó a seguir investigando" apunta José Antonio Rabadán.
El secreto de la longevidadEl profesor alicantino decidió investigar, junto a Jorge Eduardo Vindas, fundador de la Asociación Península de Nicoya Zona Azul, qué vida había llevado José Flores para llegar a esa edad sin prácticamente ningún problema de salud e incluso superar la infección por coronavirus en dos ocasiones, a la edad de 113 años.
Lo que descubrió fue que su alimentación había sido de subsistencia, con lo que le daba la tierra y sus animales, sin prácticamente procesar y que practicaba, trabajando en el campo, una actividad física muy intensa. "Eso demuestra que la cuestión no es hacer deporte como obligación, sino mantener actividad física" señala el investigador, que recuerda algunos otros casos a los que se ha acercado en Costa Rica, como el de José Hipólito Ramírez, que con 104 años todavía monta a caballo y trabaja con ganado. O los que le decían que lo que más echan de menos es trabajar en el campo.
El apoyo social y familiar puede ser mucho más importante que la alimentaciónJosé Antonio Rabadán
— Investigador de la Universidad de Alicante
Como también se apuntó en la investigación del caso de María Branyas, José Flores había contado con una vida muy activa en cuanto a la socialización, con el cariño de su nieta Hellen y su bisnieto Josué. "Estamos hablando de una población rural donde los apoyos comunitarios son muy fuertes y donde las familias todavía mantienen lazos muy estrechos de cuidado" apunta Rabadán, que ha centrado parte de su investigación en que el componente del apoyo social y familiar puede ser mucho más importante, por ejemplo, que la alimentación.
En los últimos años, la genética, sin embargo, ha ido perdiendo peso y explica un 15% de la longevidad de las personas. De hecho, países como Singapur han conseguido elevar su esperanza de vida nacional en los últimos años gracias, en parte, a una enorme inversión en medicina y unos servicios sanitarios fortalecidos.
Ahora, después de dos años de investigación y cuatro viajes a Costa Rica, el gerontólogo de la Universidad de Alicante se ha tomado el caso de José Flores, don José, como algo personal, casi emocional, a la espera de la validación internacional que certifique, en vida, que el costarricense es el hombre más longevo de la historia.
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