"La vida es así, no pasa nada, pero quería decirlo por aquí para que no os pase lo mismo", se sincera la que fue reina de los realities de Telecinco
Realities
"La vida es así, no pasa nada, pero quería decirlo por aquí para que no os pase lo mismo", se sincera la que fue reina de los realities de TelecincoAunque ahora está totalmente centrada en su trabajo como creadora de contenido y acumula más de 900.000 seguidores en sus redes sociales, Adara Molinero dio en la televisión sus primeros pasos en el panorama mediático. Fue una de las grandes estrellas de los realities de Telecinco, en aquella época dorada en la que los porcentajes de share del prime time siempre contaban con dos cifras.
Entre los concursos por los que ha pasado se encuentran “Gran Hermano”, el programa que la catapultó a la fama, “Supervivientes” o “Gran Hermano VIP”, del que se alzó vencedora en el año en 2019. Se llevó a casa el jugoso maletín con 100.000 euros en su interior, una cifra nada desdeñable en una España prepandemia y con una inflación del 0,8%. Aquellos maravillosos años…
Pero Hacienda también hacía de las suyas en aquella época dorada, así que Adara vio algo mermado el ingreso del premio en su cuenta corriente, a la que finalmente llegaron cerca de 64.000 euros.
Siete años después, Molinero ha desvelado en qué gastó parte del premio, y ha reconocido que fue una de las peores decisiones de su vida. “El error más grande que he cometido. Ese dinero lo tendría que haber invertido en otra cosa, ojalá alguien me lo hubiera dicho”, se lamenta Adara, explicando que con el dinero se compró un coche que entonces le costó unos 40.000 euros.
“De eso hace bastantes años, y de los 40.000 que me costó, ahora me pagan 15.000. Brutal. La vida es así, no pasa nada, pero quería decirlo por aquí para que no cometáis el mismo error porque los coches se desvalorizan mucho en poco tiempo. Es una tontería comprar, si yo volviera atrás en el tiempo, cogería un renting al 100%”, reflexiona la influencer.
Adara parece haber descubierto la amortización, el término económico que explica la pérdida de valor de algunos bienes año tras año debido al uso, al paso del tiempo y al desgaste económico. En una sociedad obsesionada con sacar beneficio a todo, hay a quien le parece descabellado adquirir un producto solo para usarlo en lugar de verlo como una inversión de la que obtener rendimiento a medio o largo plazo. ¡Verás cuando descubra que su ropa, su teléfono móvil, su ordenador o sus electrodomésticos también valen mucho menos de cuando los compró! ¿Se decidirá a montar una empresa de renting de lavadoras y frigoríficos? ¡Ah, que resulta que ya las hay!