- Se encuentra en pleno Vértigo Tour para celebrar 35 años de OBK. ¿Cómo lo está experimentando?
- Se encuentra en pleno Vértigo Tour para celebrar 35 años de OBK. ¿Cómo lo está experimentando?
- Pues con mucha ilusión. El primer disco se llamaba Llámalo sueño, pues sigue siendo un sueño, ¿no? Es un sueño del que es muy difícil despertarse. De repente han pasado 35 años, han pasado muy rápido y, como tú lo has dicho, son 35 años. Son muchísimos años, donde vivir del sueño de la música es muy complicado en este país y ahora soy consciente de lo conseguido. Me siento muy, muy afortunado, muy privilegiado de sentir el cariño del público todavía y con ganas de hacer canciones.
- Más de tres décadas de carrera dan para mucho. Mirando con perspectiva, ¿qué echa de menos de aquellos inicios y primeras canciones del proyecto?
- Nada. Porque me siento todavía con esa ilusión de principiante, de ese adolescente que quiere comerse el mundo. Todo creador no deja de ser un niño soñador con más locuras que certezas. Y la verdad es que eso sigue viviendo en mí. Siempre he dicho que yo estoy aquí porque mantengo esa ilusión, mantengo ese niño interior.
- Este nuevo disco, Vértigo, es el primero de OBK con canciones nuevas en 12 años. ¿Por qué ahora?
- Porque dejo que las cosas fluyan. Hace 12 años que saqué OBK Live in Mexico, fue el último trabajo que edité, y estaba un poco saciado. Saciado porque todos los discos, canciones, remezclas, colaboraciones... ya todo lo había hecho y, en un momento, como en cualquier carrera, ya no sentía lo mismo. Sí que empecé a tener muchas más ganas de conciertos, del directo. Al principio, en mi primera parte del proyecto OBK, me encantaba la composición y la he disfrutado mucho; el directo no tanto. Y en estos últimos años, el directo me fascina. Estoy mucho más a gusto que cuando empecé en todo esto. Pero me gusta ver la vida y dejar que me influya, y después de 12 años, por supuesto, pasan cosas alrededor de tu vida, en el mundo, que eso te crea un caldo de cultivo suficiente como para poder hacer canciones nuevas y con la ilusión que he dicho antes, que intento que siempre sea la marca de identidad de una canción de OBK.
- Hablando de esas ganas de directos, precisamente el próximo 17 de octubre actúa en la Sala Impala de Córdoba. ¿Qué se va a encontrar su público esa noche?
- Bueno, pues por supuesto, esos 35 años de carrera. Van a ver en directo los nuevos temas, pero, fíjate que es lo que te voy a decir, son 35 años de carrera y cada vez que hago un concierto hay gente que me va a ver por primera vez. Incluso en Córdoba va a pasar. Gente que no me ha visto nunca, que a lo mejor tiene 20 años y ha cantado mis canciones y que, por una razón u otra, nunca me ha visto en directo. Y es una cosa que voy viendo día tras día. Y es bonito y gratificante que después de tantos años aún quede ese mundo por completar, de alguna manera, del mundo de OBK. Porque van a ver a una persona que quiere comerse el mundo, que quiere buscar la complicidad y que la gente vea que realmente OBK es mi pasión, mi vida y que me dejo el alma cada vez que me subo a un escenario.
- ¿Y cómo definiría ese "mundo OBK" del que habla?
- Pues realmente es un experimento. Un experimento de un chaval compartido con su mejor amigo, Miguel. Y cayó un sintetizador en mis manos y me di cuenta de que tenía el don de poder componer melodías. A partir de ahí, sueñas como cualquier adolescente. Todos los grupos, al final, son como yo. Todos somos iguales: tienen una pasión que es la música, tienen ganas de triunfar por la música, que se conozca el trabajo creativo... A veces pasa y a veces no. A mí me pasó, pero no pensaba que iba a ser una carrera tan larga como la que estamos viviendo ahora mismo, y por eso me siento muy privilegiado y muy afortunado.
- En este LP colabora, además, su hijo pequeño, David. ¿Cómo ha sido trabajar juntos?
- Pues muy bonito. Igual que podía haber sido un desastre (Risas). Pero es verdad que cuando él empezó a hacer sus pinitos y yo bajaba al estudio y escuchaba lo que hacía, le decía: “Uy, me gusta, me gusta mucho cómo suena. Me gustaría hacer algo contigo”. Pero eso ha sido un proceso de años también. Y ha sido una experiencia realmente muy, muy positiva. Casi sin hablarnos sabíamos muy bien qué es lo que yo he intentado buscar con estas canciones y el tipo de sonido. Y él, como gran talento que lo tiene, ha sabido darme lo que justo buscaba.
- Y ya para despedirnos, ¿qué le produce más vértigo de esta nueva etapa que parece abrirse paso?
- Pues el vértigo me produce vértigo, pero de una manera bonita. Es increíble que tenga la ilusión tan renovada. Que sea tan bonita la historia que tengo con el público. Me gusta decir que realmente Historias de amor fue premonitoria, porque yo creo que lo que OBK tiene con el público y con todo esto que ha sucedido durante 35 años es eso: simplemente una historia de amor.
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