El hospital de día de salud mental de Lo Morant se ha convertido en el centro de la vida de jóvenes que han visto cómo una crisis les obligaba a frenar sus vidas. Recuperar las rutinas, aprender a reconocer las señales de alarma, gestionar las emociones y volver a plantearse objetivos personales son algunos de los pasos que permiten a los pacientes reconstruir su día a día. "El ir al hospital de día me ha cambiado la vida. Me dieron herramientas que no tenía, me ha hecho que me conozca personalmente, sepa cuándo voy a caerme y cómo no tengo que caerme. Me ha salvado la vida", resume uno de ellos.
El hospital de día de salud mental de Lo Morant se ha convertido en el centro de la vida de jóvenes que han visto cómo una crisis les obligaba a frenar sus vidas. Recuperar las rutinas, aprender a reconocer las señales de alarma, gestionar las emociones y volver a plantearse objetivos personales son algunos de los pasos que permiten a los pacientes reconstruir su día a día. "El ir al hospital de día me ha cambiado la vida. Me dieron herramientas que no tenía, me ha hecho que me conozca personalmente, sepa cuándo voy a caerme y cómo no tengo que caerme. Me ha salvado la vida", resume uno de ellos.
Este recurso atiende a 15 personas con trastornos mentales graves, entre ellos esquizofrenia, trastorno bipolar y depresión mayor
Joel San Pedro, de 30 años, lleva en tratamiento desde los 14 y fue diagnosticado de trastorno bipolar. Hace tres años que salió del hospital de día y hoy describe su rutina: se levanta, acude a trabajar como albañil y, al terminar la jornada, dedica tiempo al gimnasio y al deporte. Ha recuperado el balonmano, una de sus grandes aficiones, y practica culturismo.
Su experiencia ilustra uno de los objetivos centrales de estos dispositivos sanitarios: ayudar a que la enfermedad no se convierta en un freno permanente para el desarrollo personal, laboral y social. "Se puede salir, se puede tener una vida normal, se puede tener trabajo, se puede tener familia, se pueden tener planes de futuro", afirma Joel, que reivindica la importancia de dar visibilidad a la salud mental, tanto para quienes tienen un diagnóstico como para el conjunto de la sociedad.
Se puede salir, se puede tener una vida normalSeñales de alarmaJoel San Pedro
— Fue paciente del Hospital de día
En su recuperación, uno de los aprendizajes más importantes fue adquirir hábitos y una estructura diaria pues explica que, antes de ingresar en el recurso, atravesaba una etapa muy desorganizada. El tratamiento le ayudó a establecer rutinas y a desarrollar herramientas para gestionar sus emociones y afrontar las dificultades.
Antonio Alberto Monllor Blasco, de 21 años, recibió el alta hace medio año después de acudir al hospital de día a raíz de un brote psicótico. Su paso por el recurso le permitió aprender a reconocer mejor sus propias reacciones y comprender la importancia de cuidar la salud mental.
"Me han enseñado a conocer mi mente, porque es algo que no conocía ni respetaba", explica. Ahora busca trabajo como dependiente, e insta a que quienes atraviesan una situación similar acepten apoyo profesional. "Que se dejen ayudar, porque es un recurso en el que vas a avanzar", aconseja a otros jóvenes.
Tratamiento intensivoEl Hospital de Día de Salud Mental de Lo Morant, perteneciente al Departamento de Salud Alicante-Hospital General, atiende actualmente a unos 15 pacientes, con una edad media situada entre los 25 y los 30 años. El dispositivo trabaja con personas que presentan trastornos mentales graves, entre ellos esquizofrenia, trastorno bipolar y depresión mayor.
Según explica Tamara Pedreño Navarro, enfermera especialista en salud mental del centro, los tratamientos suelen prolongarse entre nueve meses y un año. Los pacientes acuden de lunes a viernes en horario de mañana y participan en diferentes grupos terapéuticos, con actividades de educación para la salud, habilidades sociales, terapia grupal y estimulación cognitiva.
Me han enseñado a conocer mi mente, porque es algo que no conocía ni respetabaAntonio Alberto Monllor
— Fue paciente del hospital de día
La finalidad es que puedan recuperar progresivamente su proyecto vital. Para ello, el tratamiento combina la atención sanitaria con intervenciones dirigidas a mejorar la autonomía, las relaciones personales y la participación en la comunidad.
"Cuando irrumpe una enfermedad de salud mental, se genera una crisis que dificulta seguir con el proyecto de vida, que muchas veces se queda estancado", explica Pedreño. El objetivo del equipo es ayudar a los pacientes a retomar ese camino y avanzar hacia una vida normalizada.
El deporte, en la terapiaEntre las herramientas de recuperación, el deporte ocupa un lugar destacado. Los pacientes dedican dos horas semanales a practicar actividades físicas individuales o colectivas. Estas sesiones permiten establecer una relación diferente con los usuarios, fuera del entorno habitual de consulta, y favorecen la creación de vínculos personales.
Cuando irrumpe una enfermedad mental se genera una crisis que dificulta seguir con el proyecto de vidaTamara Pedreño
— Enfermera de salud mental
"Hemos visto que a través del deporte se generan muchos vínculos y relaciones sociales. Mejora también el bienestar emocional", señala la enfermera. Un abordaje que no depende exclusivamente de la medicación, sino que busca reforzar las habilidades sociales y la confianza personal.
El programa se completa con salidas de ocio terapéutico los viernes, que permiten a los pacientes participar en actividades formativas, laborales y recreativas aprovechando los recursos que ofrece Alicante. La intención es trasladar progresivamente los avances conseguidos durante el tratamiento a situaciones de la vida cotidiana. En esa línea se enmarca la II Jornada Deportiva de Salud Mental "Jugamos en el mismo lado", celebrada en la Ciudad Deportiva de Alicante.
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