"De buenas cenas están las sepulturas llenas", decía el abuelo del cardiólogo Aurelio Rojas. Una expresión popular que, sin constituir una recomendación médica por sí misma, conecta con una cuestión que cada vez despierta más interés científico: la relación entre los horarios de las comidas y la salud de nuestro corazón.Seguir leyendo....
"De buenas cenas están las sepulturas llenas", decía el abuelo del cardiólogo Aurelio Rojas. Una expresión popular que, sin constituir una recomendación médica por sí misma, conecta con una cuestión que cada vez despierta más interés científico: la relación entre los horarios de las comidas y la salud de nuestro corazón.
Un ensayo clínico publicado en 2026 ha analizado los efectos de prolongar el ayuno nocturno y terminar de comer al menos tres horas antes de acostarse. Los resultados apuntan a posibles beneficios en distintos indicadores relacionados con el funcionamiento cardiovascular y metabólico.
Durante el estudio, los investigadores observaron una reducción de la frecuencia cardiaca nocturna y de los niveles de cortisol, además de un patrón más favorable de variabilidad de la frecuencia cardiaca y de descenso de la presión arterial durante la noche. También detectaron mejoras en algunos parámetros relacionados con el control de la glucosa, explica el especialista en su perfil de Instagram.
La importancia de cuándo comemosLos hallazgos refuerzan el interés por la crononutrición, un campo de investigación que estudia cómo influye el momento en que comemos en los procesos fisiológicos del organismo. No solo importa qué alimentos forman parte de la dieta, sino también cómo se distribuyen las comidas a lo largo del día y su relación con los horarios de sueño, y la recomendación que todos sabemos de dormir al menos siete horas al día.
En este contexto, dejar un intervalo de unas tres horas entre la cena y el momento de acostarse podría ser una medida sencilla que conviene considerar, siempre que las circunstancias personales y laborales lo permitan.
La hora y el momento en los que realizamos nuestras comidas representan un factor esencial para la efectividad de las dietas y de la salud en general. Así lo señala la Fundación Española del Corazón (FEC), que también recuerda que varios estudios han demostrado una relación entre el horario de las comidas y la predisposición a padecer ciertas enfermedades como la diabetes y la obesidad. Por ello, considera vital respetar el ritmo natural del organismo e ingerir los alimentos cuando el cuerpo se encuentre más preparado para asimilarlos, una disciplina que se la conoce como 'crononutrición'.
No obstante, los resultados deben interpretarse con "cautela". El ensayo fue pequeño y de corta duración, y no evaluó la aparición de infartos, otras enfermedades cardiovasculares ni la mortalidad. Por tanto, sus conclusiones no permiten afirmar que cenar temprano prevenga directamente estos problemas de salud. Se necesitan más estudios para confirmar esta hipótesis.
La investigación aporta nuevas pistas sobre la relación entre los ritmos biológicos, el descanso y el metabolismo, aunque serán necesarios estudios más amplios y prolongados para determinar el alcance de estos efectos.
La recomendación, por ahora, pasa por mantener hábitos alimentarios saludables y horarios compatibles con un buen descanso, sin convertir una pauta concreta en una garantía de protección cardiovascular.
Fuente: La Nueva España