HappyCheese ha convertido la tarta de queso en fenómeno de masas en Palma. Colas en la puerta, sabores agotados y una presencia constante en redes sociales han hecho que la marca se consolide como una de las referencias del boom que vive la cheesecake en toda España. Detrás del proyecto está Alejandro Caballero, quien durante cuatro años preparó cheesecakes de forma amateur para familiares y amigos antes de dar el salto profesional. "Nuestro negocio nace porque siempre he sido un apasionado de las tartas de queso. Las he probado en sitios de todo el mundo y he ido mejorando", relata.
HappyCheese ha convertido la tarta de queso en fenómeno de masas en Palma. Colas en la puerta, sabores agotados y una presencia constante en redes sociales han hecho que la marca se consolide como una de las referencias del boom que vive la cheesecake en toda España. Detrás del proyecto está Alejandro Caballero, quien durante cuatro años preparó cheesecakes de forma amateur para familiares y amigos antes de dar el salto profesional. "Nuestro negocio nace porque siempre he sido un apasionado de las tartas de queso. Las he probado en sitios de todo el mundo y he ido mejorando", relata.
Más allá de las versiones más comerciales, su línea premium, HappyCheese Lux, esconde un guiño directo a la isla. Reúne varias creaciones que beben de la tradición gastronómica mallorquina, combinando el formato de moda con ingredientes y recetas propias de la tierra. No es una simple variación de sabor: es una manera de traducir el recetario isleño al lenguaje del cheesecake.
La más reconocible es la Ensaimada Cremada, que traslada los matices dulces del bollo mallorquín por excelencia a la textura cremosa de la tarta. "Gusta mucho a la gente, sobre todo a los locales. Yo diría que es de mis favoritas junto a la clásica y la de pistacho ibérico", reconoce Caballero.

Algunas de sus tartas de queso / Alejandro Caballero
Junto a ella aparece el Azul Sa Vinya Mallorca, elaborado con queso artesano de producción local. Es una de las apuestas más arriesgadas de la colección, pensada para paladares que buscan sabores intensos y alejados de la clásica tarta de queso dulce. "El queso está muy bien y obviamente es un sabor que tiene que estar presente, pero también debe haber opciones más golosas", explica el fundador, que reivindica el equilibrio entre ambos registros dentro de la carta.
De hecho, esa filosofía se traduce también en creaciones más atrevidas dentro de la línea Lux, como la Torta del Casar, el Parmesano DOP, el Gorgonzola, la Almendra Tostada o el Chocolate Madagascar 70%. "Hemos hecho algunos sabores especiales como de buñuelos y Nutella", apunta Caballero, que no descarta seguir ampliando la carta con nuevas propuestas.
Un negocio en plena expansiónEn la tienda original de la marca conviven seis sabores: cinco fijos —clásica, pistacho ibérico, galleta Lotus, Kinder y Oreo brownie— y uno especial que cambia cada semana. Entre esas rotaciones también ha aparecido en ocasiones una versión diferente ensaimada, además de propuestas como el cabrales, el turrón, el arroz con leche o el panetone.
Con dos locales activos en Palma y una carta que supera los veinte sabores entre ambas líneas, HappyCheese ha demostrado que la tarta de queso puede reinventarse también desde la despensa mallorquina. "Hoy en día hay algo de overbooking en locales de tartas de queso, los sabores cada vez aumentan más. Hay algunos que igual se pasan de locura, pero está bien que haya diversas opciones", reflexiona Caballero sobre el momento que atraviesa el sector.
Pese al crecimiento de la marca, el fundador prefiere ir paso a paso: "Nos dijeron de participar en la Champions Cheesecake, pero de momento estamos centrados en nosotros", zanja, dejando la puerta abierta a futuros proyectos sin prisa por acelerar el ritmo.
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