El otoño cambia por completo la experiencia de correr por la montaña. Los bosques empiezan a teñirse de amarillo, naranja y rojo, las temperaturas son más agradables y muchos senderos se convierten en auténticos túneles naturales entre hayas, robles, abetos y castaños. Además, no hace falta enfrentarse a una ultra ni acumular grandes desniveles para disfrutar de una salida de trail en esta época del año.