Aunque tenga comida disponible y viva dentro de casa, el gato doméstico conserva buena parte de los comportamientos heredados de sus antepasados salvajes
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Si hay una escena que se repite en cualquier casa con gatos, es la de encontrar al animal durmiendo en prácticamente cualquier momento del día. En el sofá, encima de una manta, sobre una silla o incluso en lugares aparentemente incómodos. Para sus tutores puede parecer que pasa demasiadas horas descansando, pero detrás de este comportamiento hay una explicación relacionada con su propia biología.
El veterinario Pancho Cavero lo explica en una publicación compartida en su perfil de Instagram: “Tu gato no es flojo. Está ahorrando energía para cazar aunque su presa sea un juguete de plumas”. Según señala, los gatos pueden dormir entre 12 y 16 horas al día y esto no responde a una cuestión de pereza, sino a una estrategia vinculada a su condición de depredadores.
Un depredador que necesita guardar energía
Los gatos son depredadores de emboscada, por lo que su forma de cazar se basa en realizar explosiones cortas e intensas de actividad, en lugar de mantener persecuciones prolongadas. Por eso, explica Cavero, dormir es su manera de recargar energía para el siguiente momento de actividad.
Aunque un gato doméstico no necesite salir a buscar comida porque tiene un cuenco esperándolo, su biología mantiene comportamientos relacionados con la caza. “Miles de años de evolución no desaparecen porque haya un bowl de croquetas esperándolo”, señala el veterinario.
Esto también explica por qué un gato puede pasar de estar completamente dormido a reaccionar rápidamente ante un movimiento o un sonido. Su descanso no es siempre igual. Cavero explica que el sueño se divide entre una fase ligera y otra profunda, y durante la primera el animal permanece alerta ante posibles estímulos.
Dormir también forma parte de la cazaLa explicación está, por tanto, en una estrategia que permanece incluso cuando las condiciones de vida han cambiado. Un gato doméstico ya no necesita perseguir una presa para conseguir su alimento, pero conserva mecanismos y comportamientos asociados a ese pasado depredador.

De ahí que incluso jugar con una pluma, una pelota o cualquier otro objeto que se mueva pueda activar comportamientos relacionados con la caza. Para el animal, esa actividad supone un gasto de energía que después necesita recuperar.
Por eso, las largas siestas no son necesariamente una señal de que el gato esté aburrido o sea poco activo. Como resume Cavero, “cada siesta es una recarga” y cada despertar puede convertirse en un nuevo momento de actividad.
Eso sí, hay una diferencia importante entre dormir muchas horas y mostrar un cambio repentino en el comportamiento. Si un gato comienza a dormir mucho más de lo habitual, parece cansado cuando está despierto o modifica de forma repentina sus rutinas de sueño, conviene consultar con un veterinario.
Estos cambios pueden estar relacionados con distintos problemas y no deben atribuirse automáticamente a que el peludo simplemente es dormilón. En definitiva, el descanso forma parte del comportamiento normal del felino y cumple una función relacionada con su particular forma de gastar y recuperar energía.