En los últimos días, el Senado se ha puesto de moda. La alianza entre el PSOE y Frente Amplio para hacerse con el control de la Cámara Alta ha llevado a PP y Vox a buscar un pacto para tratar de contrarrestar la unidad del bloque progresista en las elecciones del próximo 29 de noviembre. Sin embargo, ¿por qué son importantes estos pactos? ¿qué implica tener el control del Senado? A continuación, explicamos el sistema de elección en la Cámara Alta y los poderes de los que disfrutará la mayoría parlamentaria.
En los últimos días, el Senado se ha puesto de moda. La alianza entre el PSOE y Frente Amplio para hacerse con el control de la Cámara Alta ha llevado a PP y Vox a buscar un pacto para tratar de contrarrestar la unidad del bloque progresista en las elecciones del próximo 29 de noviembre. Sin embargo, ¿por qué son importantes estos pactos? ¿qué implica tener el control del Senado? A continuación, explicamos el sistema de elección en la Cámara Alta y los poderes de los que disfrutará la mayoría parlamentaria.
Al contrario del Congreso, donde el reparto de escaños se hace provincia a provincia por el sistema D'Hondt, en el Senado se aplica un modelo distinto. En los próximos comicios se eligen directamente 208 senadores —el resto son designados por los parlamentos autonómicos—, aunque el reparto varía según el territorio: en las provincias peninsulares se eligen cuatro; en Gran Canaria, Mallorca y Tenerife, tres; en las demás islas, uno; y en Ceuta y Melilla, dos por ciudad. Se emplea un sistema mayoritario de listas abiertas en el que, en las provincias peninsulares, cada elector puede votar a un máximo de tres candidatos, que pueden ser de partidos diferentes. Los cuatro candidatos más votados consiguen los escaños. En las islas y las ciudades autónomas, el número de votos que puede emitir cada elector es menor.
En la práctica, esto suele traducirse en que el partido más votado obtiene tres senadores y el segundo, uno en las circunscripciones que eligen cuatro. Y aquí entra, nuevamente, la ingeniería electoral. En un sistema que premia especialmente a la candidatura más votada, y sobre todo en un momento de tanta polarización y competencia entre bloques, los partidos buscan alianzas para concentrar el voto y aumentar sus posibilidades de conseguir más senadores. Con este pensamiento, el PSOE y el Frente Amplio sí han acordado listas conjuntas para el Senado en toda España, salvo en Catalunya y Canarias, y populares y ultras exploran una fórmula similar.
¿Por qué es importante?El Senado, siendo siempre la Cámara menor a la que se le hace poco caso, tiene su poder. El primero, para el bloque que consiga tres quintas partes de los senadores -160 escaños-, será controlar el nombramiento de cuatro magistrados para el Tribunal Constitucional que están pendientes de renovación desde mediados de diciembre del pasado año. Esta posibilidad podría acabar con su actual mayoría progresista, según reconocen desde el propio órgano. Además, en 2029 tocaría renovar a todos sus miembros y una mayoría de tres quintos permitiría al bloque que tenga el control de la Cámara Alta inclinar la balanza a su favor. También es inminente la elección del Defensor del Pueblo, tras cinco años de Ángel Gabilondo en el cargo, para lo que hará falta esa mayoría de tres quintos o de una mayoría absoluta en segunda vuelta.
Y al margen de esa mayoría cualificada, tener el control de la Cámara Alta por mayoría absoluta otorga un poderoso altavoz y una eficaz herramienta para hacer oposición al Gobierno. La acción del PP en los últimos años ha dado buena prueba de ello. Se puede retrasar la tramitación de leyes; se pueden crear comisiones de investigación a placer; se pueden activar todos los conflictos de atribuciones con el Congreso o el Ejecutivo que se deseen; y usar el hemiciclo como una cámara de resonancia del programa político de uno. Además, quien manda en el Senado tiene el botón rojo del artículo 155 de la Constitución.
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